lunes, septiembre 16, 2013

COMO RESORTES

Poco ha tardado el nacionalmadridismo en apuntar al estamento arbitral. Concretamente lo que ha tardado un partido del Barça en ser pozo de polémicas varias. Y claro, esas polémicas se han juzgado de forma inmisericordes para con el Barça.

Sostienen los paladines del Villarato que al Sevilla se le anuló un gol legal en su partido contra el Barça. De la acción de marras no es que haya muchas imágenes que permitan dilucidar si la jugada está bien o mal arbitrada, pero sí que han sido suficientes (les hubieran sobrado hasta las imágenes, las sentencias están enlatadas antes del delito). El Barça, se benefició de una acción mal arbitrada.

El caso es que de la acción de marras uno puede interpretar que el jugador del Sevilla no hace absolutamente nada, o como mucho choca de forma liviana con Alves, o también se puede interpretar que se apoya sobre el jugador brasileño, le impide saltar y, en última instancia, lo arrolla haciéndole caer.

Existe también una jugada en la que el nacionalmadridismo hace piña con el sevillismo (ver para creer), y es la del gol de la victoria de Alexis Sánchez. Sostiene el nacionalmadridismo que el gol se produjo fuera de tiempo, concretamente siete segundos, y que éste no debió por lo tanto subir al marcador, lo que provocaría el empate del Barça y el descuento de 2 puntos.

Lo cierto es que es sangrante ver cómo se abrazan ahora al cronómetro los periodistas afines a un equipo que ha ganado alguna liga a golpe de goles sobre (o más allá) de la teórica bocina. Pero se hace absolutamente vomitivo el comprobar cómo los paladines del cronómetro callaron el día que el Valencia anotaba su segundo gol ante el Barça cuando el cronómetro sobrepasaba la hora por nueve segundos. También, supongo que el nacionalmadridismo esperaba que tras anotar el Sevilla su segundo gol el pasado sábado en el minuto 90 prácticamente y durar la celebración más de un minuto, el árbitro decretara el final del partido con los tres minutos que había dado de alargue antes de que el Sevilla anotara el citado gol.

En esencia, lo que la última pataleta del nacionalmadrismo esconde es la frustración por ver que el Barça no se deja dos puntos por el camino. Y esta frustración actúa con tal contundencia que les hace agarrarse al cronómetro como coartada anti-culé. Ellos esperaban que el árbitro hubiera arbitrado incorrectamente aquel partido.

Y a todo ésto, de momento no se ha escuchado nada de los partidos del Madrid ante el Betis (penalti de Arbeloa) o ante el Athletic (penalti de Ramos y, quizá, de Kedhira).

P.D. Con Neymar se está corroborando, y nótese la ironía, aquello que sostienen los que hacen apología de la violencia en el deporte: a los del Barça no le pegan como a los del Madrid.

sábado, agosto 31, 2013

ASIMETRÍAS EN POS DE LA JUSTICIA (Y EL ESPECTÁCULO).

Es la última de Mourinho y, también, supone constatar una realidad que ya pululaba por el ambiente periodístico del nacionalmadridismo: se hace necesaria cierta asimetría a la hora de arbitrar partidos porque sólo así se es justo y, además, se favorece el espectáculo.

Los paladines de esta nueva idea sostienen, a grandes rasgos, que en aquellos partidos en los que un equipo opere mucho con el balón y que demuestre un virtuosismo más o menos pronunciado debe de encajar con deportividad, resignación y como muestra de justicia el que su rival, que en este caso opta por un juego más defensivo y áspero, se explaye en el uso de las faltas y/o violencia contra él.

Así, surgen las míticas justificaciones de "es la primera patada que pega", aunque le arranque la cabeza al rival, "no es una entrada dura", aunque sea la falta número 27, o el repugnante "el árbitro se ha cargado el partido" si el equipo defensor (o agresor) se queda en inferioridad numérica.

Mourinho lanza cuestiones al aire sin responderlas, persiguiendo con ésto hacerse el incomprendido, ya que sabe que la respuesta desbarata toda su estratagema. La respuesta, en este caso, pone de relieve que, futbolísticamente hablando, sus equipos andan a medio camino entre el cerdo y el jabalí. Lo que Mourinho pretende en esencia es que los jueces le permitan llegar donde no le llega su talento, o el de sus jugadores, en cuestiones técnico-tácticas y reclama esta asimetría arbitral que le permite pegar, mucho y duro, para poder equiparar contiendas en cuanto al resultado.

Lamentablemente el fútbol tiene unas reglas, más o menos justas pero conocidas de antemano, y la brutalidad futbolística está sancionada. Mourinho y sus palmeros, además, deberían dar gracias porque sus equipos hayan tenido la buena suerte de acabar con 10 muchos partidos (algunos hasta con 11) después de los aquelarres de violencia con que nos han obsequiado. Así, uno tiene a Valencia 2011 como el culmen de la espiral barriobajera generada por Mourinho. En aquel partido su equipo hizo de todo. Agredió, sacudió, pisó y, además, se hizo la víctima (ver  a Arbeloa levantando a Villa increpándole por su poca deportividad tras haber recibido un pisotón cobarde y ruín). En aquel partido, además, el culé tiene que tragar con que la única acción dura del Barça (Busquets sobre Xabi Alonso) sirva de contrapeso a todo un catálogo completo de asquerosa antideportividad.

En definitiva, lo que subyace en el asunto, y da arcadas, es constatar como intentan hacer circular por el ambiente la idea de que expulsar a un jugador supone "cargarse" un partido, trofeo, eliminatoria o lo que sea. Haga lo que haga el jugador expulsado. Porque te cargas el espectáculo.

Y yo que pensaba que el espectáculo en el deporte del fútbol estaba en el virtuosismo con la pelota y no en la sinrazón de la brutalidad deportiva.

ACTUALIZACIÓN.

Parece ser que Götze estará tres semanas de baja por la entrada de Ramires, ese jugador que, según deja entrever Mourinho, fue expulsado por un contubernio de la UEFA contra su persona y no porque la entrada fuera digna de un sicario deportivo. Este fue el cinismo que tuvimos que soportar en la península de un personaje sin escrúpulos, mal perdedor y que jamás asumirá un error propio o una derrota en buena lid. Supongo que para ésto también tendrán justificación los palmeros del mourinhismo. Explicaciones más nauseabundas en temas similares ya se les ha visto.

jueves, agosto 22, 2013

LE DEJAN PASAR.

Uno de los mantras del nacionalmadridismo a la hora de valorar las cualidades futbolísticas de Messi (sobre todo en su cogida con pinzas comparación con Cristiano Ronaldo) es que al argentino "no le dan patadas" o "le dejan pasar".

Pues bien, en la reciente ida de la Supercopa de España ha quedado meridianamente claro que este nuevo argumento, como casi todos, no es más que otra nueva excusa de mal pagador. Ayer Godín, buen defensa del Atlético de Madrid, al percatarse que Messi estaba lesionado, sugirió a su compañero de zaga Miranda que hubiera cacería con Messi tras haberse tocado la zona en la que el argentino estaba lesionado supuestamente.

Este episodio, que por sí mismo no tiene mucha trascendencia pues es una artimaña del fútbol el pegar y pegar al contrario para amedrentarle, viene a sumarse a una serie de episodios que el argentino ya ha sufrido por los campos de la Península Ibérica. Así, Messi tuvo que irse con el tubo como un bote tras una criminal entrada de Ujfalusi. De aquello se dijo que era la primera y, quizá, una entrada mal medida que tuvo una mala consecuencia. La primera tras la cacería ordenado por Mourinho en Stanford Bridge quizá.

Sin embargo hay más episodios. Algunos de ellos protagonizados por el Real Madrid teniendo como portadores de las armas a Pepe o Sergio Ramos. De Pepe poco se puede decir que no se haya dicho ya. Míticos son sus aspavientos en plan molinillo de piernas, brazos y demás apéndices cuando ve cerca a Messi. Con la traca de aquel pisotón cobarde, mezquino y barriobajero.

Sergio Ramos también tiene lo suyo y bordeó el delito criminal el día del 5-0 cuando asestó a Messi una puñalada cual navajero en forma de patada a bocajarro al argentino mientras éste corría con el balón. Aquello el de Camas lo aderezó, también, con un aquelarre esquizofrénico mientras iba camino del vestuario, ya expulsado, en el que hubo para todos los que pudieron ser cazados por las cámaras y que sólo la privacidad del túnel de vestuarios y el propio vestuario pudo ocultar si, además, hubo panes para más personas.

Los dos jugadores anteriores, dirán, no constituyen pruebas para mi argumentario pues son jugadores del Madrid y, por ende, éstos sí que se supone que le zurran la banasta al argentino cuando sea menester. Lo curioso en este caso es que Messi mantiene unas cifras goleadoras escandalosas contra el equipo merengue y ya es, con 25 años, el máximo goleador en los clásicos. Ergo Messi anota con y sin astracanadas antideportivas.

Pero hay más. Wellington, central del Málaga, acaso como precuela de Pepe, tuvo a bien pisar a Messi en un partido del Barça contra el Málaga. Y, también, Amorebieta, jugador del Athletic por aquellos entonces, se despachó con una plantillazo a la altura del rostro del rosarino que aún da grima el pensar las posibles consecuencias de aquello.

Todo lo anterior, sirva de ejemplo de que hay cacería contra todos. Y, además, sirva como explicación el bajo centro de gravedad de Messi que provoca que sea difícil el tumbarle con entradas más o menos normales y que sólo hachazos clase mundial (como el de Ramos o Ujfalusi) puedan dar con el argentino en el césped. También ayuda, en parte, el que Messi realice sus regates en las proximidades del área, algo que hace pensárselo más a los defensas, y no realice normalmente explosiones de 60 metros con el balón a toda marcha exponiéndose a que cualquier roce, sea falta o no, provoque su caída.

Como reflexión final o, quizá, como opinión, lo que creo que subyace en el fondo de todo es la rabia e inquina de mal perdedor que el nacionalmadridismo proyecta sobre Messi. Sólo así se explican cosas como lo de pararle "por lo civil o lo criminal" de Eduardo Inda cierto día en Marca o, también, la obsesión porque el argentino sea cazado en un terreno de juego.

lunes, agosto 19, 2013

HABLEMOS DE FÚTBOL.

El Real Madrid ganó ayer su primer partido de Liga con un gol sobre la bocina y consiguió amarrar los tres puntos que, de no haber sido así, le habrían puesto ya en una posición incómoda ante la perspectiva de otra liga con puntajes de tres cifras.

En este periodo estival, de novedades en los equipos, el nacionalmadridismo se agarró a cuestiones más o menos accesorias del partido merengue y todo está siendo mucho Isco, mucho debate estéril sobre la portería blanca, desplantes supuestos de Benzema y, un poquito, fútbol. Pero fútbol sólo para destacar una teórica segunda parte dominada por el Real Madrid. Todo ello, tras la tibia loa al rival, el equipo de Pepe Mel, el Real Betis.

Relaño no habla esta vez de arbitrajes. Roncero, tampoco. Y todo gracias a las cortinas de humo apuntadas en el párrafo anterior. Sin embargo la realidad, tozuda, tiene otra vertiente. Lo cierto es que el Madrid jugó con once jugadores cincuenta minutos más de los que debería haber jugado. Lo cierto es que Carvajal comete penalti sobre Cedrick cuando éste sólo tiene que ajusticiar a Diego López en boca de gol. Lo cierto es que Gil Manzano, tras su primer partido arbitrado al Real Madrid en el que se comió, dicen, un penalti del Betis por manos dentro del área ha enmendado sus guarismos para con los blancos en partidos en los que la polémica siempre se ha resuelto con réditos al blanco.

Supongo que ésto será que el Villarato está controlado. Supongo que para los opinólogos actuales, herederos del periodismo tardofranquista o post-Transición, la normalidad está en los errores que benefician al Real Madrid. La realidad actual estriba en que en este país los medios mayoritarios, controlados por personajes de claro sesgo madridista, se asume sin rubor que los equipos deben de rendir una especie de tributo al Real Madrid en forma de errores arbitrales favorables a los blancos.

En definitiva, la noticia está en lo anecdótico, porque un gol a lo Poli Rincón de Isco lo es, y se pasa muy de puntillas (cuando no se omite directamente, como hacen Relaño y Roncero), por la jugada clave del partido.

Cierto, el Villarato está controlado.

martes, julio 23, 2013

QUÉ CONSIDERAN ELLOS LO CORRECTO.

Tras la más que segura contratación por parte del Barça del técnico argentino Gerardo "Tata" Martino no han tardado en salir las voces que, ahondando en la cantinela que llevan ya bastante tiempo pregonando, vienen a decir que Leo Messi es una especie de dictadorzuelo que sólo mira por su bien y que además, dicen, consigue que todo el club gire en torno a sus opiniones.

Los creadores de esta nueva forma de atizar al Barça (que es el fin supremo) han entrado en una fase de precariedad argumental que es realmente preocupante. Si uno es capaz de abstraer el mensaje que lanza el nacionalmadridismo y reducirlo a una simple frase se llega a la conclusión de que para la prensa de la capital del reino lo correcto hubiera sido que el Barça hubiera desoído la opinión de Messi, que hoy por hoy es el mejor jugador del Barça y, quizá, que hubiera traído a un entrenador que se llevara a matar con el astro argentino.

Que ésto es una burda intentona de aprendices de contertulios (algunos de los cuáles, felizmente, desaparecerán de las televisiones arrastrados por el cierre de Marca TV ) queda claramente de manifiesto cuando uno compara cuál es la visión del personal con otros personajes de su historia.

Messi no puede, si lo hiciera, imponer sus opiniones. Así, Messi debe de ver, oír, jugar y golear. Esta cuestión contrasta con la visión que se tiene desde el nacionalmadridismo de la figura de Di Stéfano. Para la prensa afín al Real Madrid el puño de hierro con el que la Saeta Rubia gobernaba el vestuario del Real Madrid era una muestra de gallardía, liderazgo y, también, prueba de ser un grande, un líder, un totem ineludible. También, los episodios racistas como el que ocurrió supuestamente con Didí, son perfumados, edulcorados y vestidos con el manto de la capacidad de liderazgo del presidente de honor del Real Madrid.

El tema de la capacidad de liderazgo, en este caso, saltaría de nuevo a la palestra si consideramos que durante años han considerado que Messi era un excepcional jugador (pero al que no pegaban como a Cristiano, ojo) pero que no era un líder dentro del campo como lo era Maradona, jugador con el que siempre se le ha comparado. Como se puede comprobar, la veleta está ya más que mareada y la única explicación a tanto vaivén argumental sólo se sostiene con una idea: la consigna es tirar mierda.

Messi deber saber, en definitiva, ser líder sin ser un dictador y tener personalidad sin atropellar a nadie. Messi debe ser, pues, blanco y negro a la vez.

martes, mayo 07, 2013

Y EL REY IBA DESNUDO... .

Parece que la época Mourinho languidece en el Real Madrid. Y en este ocaso del mourinhismo son varios los militantes que van saltando del barco y, poco a poco, la militancia que seguía a aquel dedo que marcaba el camino va perdiendo efectivos.

Que la época Mourinho, caso de que se vaya, ha sido un fracaso estrepitoso es un hecho más que consumado. Que el empequeñecimiento del Madrid con este entrenador se ha visto acelerado es una realidad fácilmente demostrable. Todo, desde que llegó el de Setúbal, ha sido una perenne comparación con el Barça contemporáneo.

Mourinho, en principio, se marchará con un torneo de categoría alta pero no la máxima, como es la Liga pasada, una trofeo de carácter medio como es la Copa del Rey y otro menor como es la Supercopa de España ganada ante el Barça. Precisar también que el brillo de la Copa merengue parece haber sido mucho mayor que la culé ganada el año pasado, que la Supercopa última gana en brillo a la anterior y que la liga de los récords, cuyos números podría igualar un Barça de entreguerras y con algunas necesidades en la plantilla actual, es el mejor torneo jugado jamás.

Sin embargo rascando un poco en el tema se vislumbran muchas aristas que la Yihad última merengue pretende oscurecer o, al menos, ver desde una óptica más amable. La peor de todas es que en este último periodo de teórico desplazamiento de la hegemonía futbolística española del Barça a manos del Madrid serán los culés los que saldrán victoriosos en el enfrentamiento directo. Liga vs Copa(quizá)-Supercopa.

El madridismo, o gran parte de él, cegado por la sinrazón del vendedor de crecepelo luso, ha jaleado cada victoria merengue sobre el Barça como si ello constituyera la auténtica victoria y como si ello, también, fuera el clímax para un club acostumbrado a lo largo de su historia a otras cosas.

Que Mourinho ha hecho un equipo para ganar al Barça y sólo al Barça es un hecho totalmente demostado y, también, totalmente certificado por las evidencias. Que Mourinho ha ajustado un equipo de contragolpe, pase largo, pierna dura y ataque relámpago, justo lo que parece atragantársele más al Barça, es algo que los aficionados han podido comprobar fácilmente. Luego ha venido, claro está, la campaña más nauseabunda que se ha visto por España como es la de la deslegitimación del fútbol que le ha dado a la selección patria sus más brillantes éxitos: el fútbol de toque y control aburre a las ovejas.

Lo que sucede es que, tal y como dijo Abraham Lincoln, " Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo". Así, el madridismo en gran parte se ha ido cayendo del guindo y se ha ido dando cuenta de que mientras le iban ganando al Barça en el duelo directo, iban perdiendo potencia en los duelos con los demás.

De lo anterior el madridismo ha tenido pruebas más que concluyentes en las dos últimas eliminaciones europeas del conjunto merengue. Un equipo pensado para correr, para pegar, para contragolpear, se desvanece como un azucarillo cuando se enfrenta a equipos más fuertes, más rápidos y más contragolpeadores que él. El madridismo asistía, estupefacto, a que su equipo se había convertido en una especie de especialista anti-Barça pero poco más. Mientras, el Barça ganaba al resto de rivales en la competición doméstica y caía víctima de su declive-falta de forma-lesiones varias-mala concepción de plantilla y el Madrid vendía el cuento de la lechera, de los espíritus y del mal estudiante, ese que a última hora todo lo pretende arreglar (a veces le ha valido, cierto).

Lo que esconde este periodo mourinhista es mucho más duro. El Madrid fichó a Mourinho porque este tumbó al Barça en su momento y para tumbar el Barça. Y a veces lo ha conseguido y, otras más, la mayoría, no lo ha logrado a pesar de ser ésta su única y lamentable tarea.

La hecatombe ha venido cuando Mourinho, que no es más que un mercenario del fútbol, ha renegado de su madridismo y de sus "amigos" ("el presidente es mi amigo") para poder así facilitar su marcha. "El Barça es el mejor equipo de los últimos 25-30 años" espetó el técnico portugués. Golpe a la línea de flotación. Baño de realidad para la yihad y contrariedad en los Ronceros y compañía.

De pronto, Mourinho ha respondido a los "porqués". De pronto, no era Unicef, sino el mejor equipo de las últimas dos décadas. De pronto, no eran ni Stark, ni Bussaca, ni Obrevo, sino el mejor equipo de las dos últimas décadas. De pronto, el madridismo se da cuenta de que se ha puesto en manos del diablo para poder contener su frustración anticulé.

De aquí hasta el final de temporada asistiremos a varias andanadas del entrenador del Real Madrid que, ya en estado de esquizofrenia total, arremete contra la joya de corona madridista y contra sus mejores espadas.

Al final, resultaba que sí.

El rey iba desnudo.


martes, marzo 12, 2013

LO HIZO ANTES, DURANTE Y DESPUÉS.

Cuenta la leyenda que el Real Madrid tiene un poderío descomunal en esto de levantar eliminatorias que, por cosas del fútbol, en la ida se pusieron bastante feas. Miedo escénico (Valdano), espíritu de Juanito... . A este tipo de remontadas se le ha dotado de todo tipo de misticismo y, también, de alguna parafernalia en la que el Fair Play se deja de lado en pos de la legitimación de la testiculina y el ganar como sea.

Así, se ha construido una historia alrededor del equipo merengue de cuasi infalibilidad y se ha integrado en el ADN blanco la propiedad remontadora. Y se ha hecho de tal manera que parece que estas hazañas sólo las ha logrado hacer el Real Madrid o, como poco, es el conjunto blanco el que las ha llevado a cabo en mayor número de ocasiones.

El caso es que uno, desde que tiene uso de razón (tengo 30 años), no ha podido contemplar ni una. Sí he contemplado cómo el Madrid levantaba resultados adversos pero remontables en la vuelta, pero nada fuera de lo común. Nada como aquellas eliminatorias de los 80.

Y sin embargo es curioso constatar cómo el Barça, antes de los 80 (en los 70) ya tenía dos remontadas de relumbrón. Concretamente contra el Anderlecht y contra el Ipswich Town, en las que pudo levantar sendos 3-0 de la ida. En esta década, el Real Madrid remontaría dos veces, concretamente ante el Derby County un 4-1 (5-1 en la vuelta) y ante el Celtic de Glasgow un 2-0 (3-0 en la vuelta).

En la década de los 80, epicentro de la leyenda blanca, el Barça tuvo una sonada remontada en Copa de Europa ante el Goteborg al conseguir levantar un 3-0 en contra en la lida. En esta época el Real Madrid levantaría un 3-0 al Anderlecht belga (en la vuelta 6-1), un 2-0 al Inter (3-0 en la vuelta, ¿ levantar un 2-0 es remontada cuando ganando tú por un resultado que no se considera goleada empatas la eliminatoría ?), un 5-1 al Borussia Mönchengladbach (4-0 en la vuelta), y un 3-1 al Inter de nuevo (5-1 en la vuelta tras prórroga, sólo era necesario un 2-0 en el partido).

En los 90 no hay remontadas blancas conocidas, sino más bien debacles, éstas en liga (para los cofrades del Clavo Ardiendo), en las que el Barça les arrebataba la liga. El Barça, por contra, fue capaz de levantar una eliminatoria. Fue contra el Dinamo de Kiev y los resultado fueron 3-1 en la ida y 4-1 en la vuelta. En esta década, además, el Barça tuvo una sonada remontada en único partido en la Copa del Rey, concretamente ante el Atlético de Madrid, en el que fue capaz de levantar un 3-0 para acabar ganando por 5-4.

En el siglo XXI el Barça tambien protagonizó una remontada. Fue ante el Chelsea, equipo con el que perdió en la Ida por 3-1 y remontó en la vuelta por 5-1 tras prórroga (idéntico marcador al cosechado por el Madrid en su segunda remontada ante el Inter).

Sin embargo el escarnio mayor del Real Madrid en este tipo de remontadas ha venido durante la última década en la que se ha invocado a Juanito (ex jugador blanco protagonista de los partidos de los 80) de forma casi anual o, a veces, en dos ocasiones por año. Especial mención merece una eliminatoria contra el Zaragoza en la que el Madrid cayó finalmente pero en el  imaginario colectivo parece pulular la idea de que realmente consiguió seguir adelante.

Ya en la segunda década del siglo XXI, el Real Madrid invocó a todos sus chamanes, glorias pasadas, espíritus varios y demás farándula para remontarle una eliminatoria al Alcorcón. Sí, el Alcorcón, el de Segunda División.

Haciendo recuento de las remontadas europeas, resulta que el Real Madrid tiene acumuladas 5 remontadas y el Barça, qué cosas, otras 5. Eso sí,  luego uno tiene que desayunar con que el Barça no tiene instalado el gen de las remontadas y que lo suyo es menos visceral y más programado, frío o calculado.