martes, julio 14, 2009

VILLA, CÓMO HEMOS CAMBIADO.

Ayer, dicen y parece, se dió un paso más en el enredo que este verano tiene como protagonista a David Villa, delantero internacional español del Valencia y que estuvo pretendido por el Real Madrid no hace mucho y ahora es objetivo del Barça para la temporada que viene.

Villa, cuya calidad, si vemos su exposición mediática y halagos recibidos por la prensa nacionalmadridista, ha decrecido notablemente, dicen que está decidido a salir del Valencia C.F. con destino a Barcelona. Mal hecho esto último.

Y es que la cosa está tomando una pinta bastante fea para el jugador porque desde Madrid ahora, que no antes, se le comprende más bien poco y es ahora, repito, cuando se están dedicando a informar con el sesgo de siempre dejando a un lado la comprensión que tuvieron con él cuando parece que lloraba desconsolado por los pasillos de un hotel de Suráfrica.

Sin embargo, y mira que es caprichoso el destino, el Madrid anda metido un otro fregado con los mismos condicionantes en su intento por hacerse con los servicios del internacional francés Ribery y es aquí, al igual que antes con Villa y el antimadridismo de todo el mundo, dónde los dirigentes del Bayern están siendo maltratados por la prensa madridista.

Ahora, que no hace años con Makelele por ejemplo, un club no puede luchar por mantener a un jugador. Un club que encima no tiene necesidades económicas parece. Sí, un club sin la necesidad de vender actúa mal por pretender mantener en sus filas a uno de los mejores jugadores del mundo.

Para ellos todo el mundo es antimadridista, incluso ahora que parece se está demostrando que Llorente le está aplicando un rasero económico similar a Barça que a Madrid. Pocas veces he escuchado argumentos más peregrinos que el de "es que nos tienen envidia" para justificar los errores o contratiempos propios. La culpa, al igual que cuando pierden que es de los árbitros, ahora es del antimadridismo. Eso sí, de la prepotencia aquella de somos los mejores, los más guapos, el club al que todos quieren ir sí o sí, somos los que más nos gastamos y demás no se puede hablar como posibles gérmenes del antimadridismo por ellos pregonados. Porque ésa es otra, ahora, y ya hay que tener bemoles para decir ciertas cosas, en España hay antimadridismo (eso sí, si luego hay que admitir que el 80 % del personal es blanco que no empaña de hace). No será en los medios, que digo yo.

Aunque la cuestión no estriba ahí exáctamente, sino más bien en la nauseabunda y asquerosa táctica programada por el nacionalmadridismo contra todo aquel que ose enfrentarse a Florentino primero y al Real Madrid después. Pellegrini, que en mi opinión va para pelele oficial del club, ya fue reprendido ayer por Relaño por exponer las necesidades que según él tenía el equipo.

En definitiva, sigue la campaña más lamentable orquestada en mucho tiempo en la que se está aplicando, y bien además, la ley del embudo para con el Madrid por parte de su prensa. Ya saben, el Madrid puede obrar como quiera, pues está en su derecho de querer jugadores, ahora, si lo hace el Barça (sobre todo) u otro equipo entramos en el terreno de la alegalidad, tal y como sugirió Fabián Ortiz hace poco del Barça (curioso, no han corrido ni corren tanto ahora para denunciar al Madrid).

Malos tiempos para libertad de expresión, pero sobre todo, y lo que quizá sea peor, malos tiempos para la igualdad de derechos.

He aquí la inquisción nacionalmadrista. He aquí los Torquemadas de la prensa.

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