lunes, diciembre 20, 2010

CONOCIENDO A CLOS.

Han tenido que, supuestamente, sufrir en sus carnes a Clos Gómez para poner la lupa sobre este colegiado. Ahora, que no ayer. Tampoco la temporada pasada por ejemplo.

Y es ahora, precisamente ahora, cuando los fueras de juego mal pitados adquieren la categoría de acciones gravísimas para el nacionalmadridismo. Los fueras de juego mal señalados son, por otra parte, una suerte en la que David Villa podría esta temporada dar un cursillo acelerado a cualquiera de esta liga, porque le han pitado muchos, de todas las maneras posibles, en los que si algo no había era posición antirreglamentaria.

Pero hablábamos de Clos Gómez, "éste" arbitro. Aquí, en la inmundicia informativa ha caído el Marca, en un portada que se asemeja bastante a la penosa aquella de "Verdugo Turienzo", y vapulea al árbitro por el gravísimo error de no pitar a gusto del nacionalmadridismo.

Llegados a éste punto es hora de recordar muchas cosas, como por ejemplo la defensa a ultranza que recibió el tal Clos Gómez en su particular pelea con Guardiola. Eran otros tiempos. El Real Madrid se jugaba la liga y el Barça era quién sufría la supuesta inoperancia arbitral del trencilla aragonés. En Almería, con uno menos y remontando el marcador, el Barça arrancaba un mísero empate que bien pudo costarle la liga. Y allí, en Almería, fue dónde Clos Gómez expulsó a Ibrahimovic en un empujón-zarandeo, a Guardiola por decir algo que posteriormente las cámaras demostraron como falso y no señaló un penalti sobre Ibrahimovic de libro cuando un jugador almeriense trabó dentro del área al sueco.

Ciertamente eran otros tiempos. Pero las similitudes son palpables en algunas cuestiones. Y lo son porque llueve sobre mojado y no se podrá decir que no tienen antecedentes. Porque sí, han vuelto las lineas irrespetuosas con las leyes de la perspectiva. Por segunda vez en menos de un año. Por segunda vez se pretende lavar los cerebros del personal con mentiras. Con burdas y putas mentiras.

Supongo que el bueno de Clos Gómez ya ha cometido el pecado capital del arbitraje de este país, un pecado capital que por otra parte no es pitar un partido manifiestamente mal, sino que es pitarle un partido manifiestamente mal al Real Madrid. Que no es lo mismo.

Y sin embargo existe otros números, no necesariamente escudriñables aquí, que cuentan otra liga. Son, por ejemplo, los penaltis a favor, los levantamientos de castigo, las notificaciones en plan "sí pero no" autorizando y poniendo a los pies de los caballos al Barça ante la posible suspensión de un partido de liga. Y también hay penaltis de risa señalados contra los culés como es el de la jornada inaugural en Santander. O el agravio comparativo en las sanciones a Sergio Ramos y otros jugadores.

Así está la propaganda de este país. Llora que te llora, igual que Mourinho, y de la forma que no hacían cuando un error arbitral dejó contra las cuerdas al Valencia. Tampoco tengo costancia de peticiones de justicia cuando Xabi Alonso manoteaba balones en el área cual inquilino del Staples Center.

El periodismo deportivo de este país está corrupto de cabo a rabo y no es ya más que lo míseros altavoces de lo que ellos creen un sentimiento, el blanco que o empaña, empeñado en poner toda su potencia de fuego en pos de la victoria por encima de todas las cosas y personas.

La última bajeza del nacionalmadridismo es la enésima aparición en una de sus portadas de un trencilla señalado con un sospechoso punto en la cabeza.

No quiero ni pensar qué se la pasó por la cabeza a quién colocó aquella llamada de atención cefálica en el señor Clos Gómez.

miércoles, diciembre 15, 2010

JUSTICIA NACIONALMADRIDISTA.

Hace tiempo que Marca ha adelantado por la derecha a As en su carrera por hacerse los voceros oficiales del Real Madrid y a Sport y EMD en mediocridad informativa.

Para Marca, según su editorial, ciertas actitudes o acciones de sus jugadores son "normales". Sí, como lo oyen. Normales.

Y una de ellas es la brutal agresión de Sergio Ramos a Messi. Una mezquindad escondida tras la cobardía de la supuesta práctica del deporte del balompié y la cortina de humo de un supuesto lance del juego. La milongaza eufemística en plan "llega tarde" y similares no tienen sentido y sólo pretenden embaucar en la incesante búsqueda del nacionalmadridismo de limpiar la imagen de su ídolos.

El extracto del que saco eso de que lo de Ramos fue una acción normal lo ponen en su editorial los de Marca.

Vergonzoso.

lunes, diciembre 13, 2010

PUES INDA TENÍA RAZÓN... .

Antes de nada, y por si alguno de los habituales (o no tanto) del blog ha podido despistarse, quería recomendar el blog de Rubén Uría, de Eurosport, como una cita ineludible para todo amante de la actualidad deportiva y de la sana, clara, concisa y objetiva opinión periodística. Con un estilo de alta escuela, pues por aquí llega un nuevo grande del periodismo deportivo (que parece que no está muerto del todo), cada castañazo que arrea a los juntaletras del nacionalmadridismo está causando terremotos que se sientes en las antípodas de este país.

Pero esbozaba en el título que quiza Eduardo Inda tenga razón en alguna de sus aseveraciones. Ésto, por extraño que parezca (lo de tener razón en algo), hay que apuntárselo al director de la gran M Roja porque es así. Y digo que tiene razón porque no me cabe la menor duda de que cuando hace algún tiempo recomendaba al Real Madrid, a raíz del esperpento de las autoexpulsiones del Amsterdam Arena, cierta vehemencia en forma de violencia deportiva para la recolección de tarjetas sabía de lo que hablaba porque el tiempo ha dado la razón al ex de periodismo mallorquín.

Estaba en lo cierto el bueno de Inda. Vaya que si lo estaba. Y para ver el tamaño de su acierto no hay más que comprobar lo barato que le salió a Sergio Ramos su aquelarre del Camp Nou y lo caro que le salió a David Albelda su expulsión en el Bernabéu. El primero, que desde los momentos que precedieron a su lance (así, como en el toreo, porque poco menos que una cornada fue) con Messi y el instante en el que da con sus huesos (argot penitenciario, excesivo, pero no tanto) en el vestuario tras su expulsión entró en una especie de enajenación que sólo paró cuando no había más víctimas enfrente. Hubo para todos. Para Messi, por supuesto, para Puyol, para Xavi y para el apuntador. Un partido para uno de los niños bonitos de la prensa deportiva. Un partido, en definitiva, para el amigo de José Mercé.

Albelda no tuvo en cambio tanta suerte. Y no es que uno sea excesivamente de Albelda pues no paso por alto lo excesivamente expeditivo que se muestra a veces en su concepción del juego, pero es que esta vez, aunque sea por caridad humana y por cercanía en el tiempo la cosa clama al cielo.

Al final, Inda se ha llevado el gato al agua en alguna de sus aseveraciones. Desde aquí le animamos a que siga en esta tónica de aciertos porque ya acumula uno, pero por algo se empieza.

P.D. Ya cansan, además de verdad, los lloros de Mourinho.

miércoles, diciembre 01, 2010

VER PARA CREER.

Pasado el día de resaca, y parece que ya con los ánimos más calmados, el panorama en la prensa nacional, que ahora no nacionalmadridista, es absolutamente desolador.

La contraprogramación ha hecho su trabajo y parece que ya las portadas van a otras cuestiones. Algunas de las citadas contraprogramaciones son voluntarias, como es la gala de As, y otras, gracias a Dios para algunos, son más externalizadas, como es el caso de la sanción de la Uefa al Real Madrid por los hechos del Amsterdam Arena.

Pero decíamos que el panorama es desolador y ciertamente así me lo parece. La sombra de la duda, perfectamente azuzada por los juntaletras de la capital, crece a buen ritmo y ya se van despachando editoriales que bien pudieran contradecir lo que realmente pasó en el clásico: el Barça pasó por encima del Madrid.

Lo cierto es que me resistía a creer que ante tamaña exhibición alguno pusiera alguna cortapisa que fuera más allá de señalar (y esconder otras) las jugadas que, tras el manto del forofismo, pudieran parecerles como mal arbitradas. Sin embargo el forofismo ha llegado a cotas difícilmente imaginables y sí, han ido más allá.

El pésimo periodista que responde al nombre de Miguel Serrano ya habla bien a las claras de jugadas que pudieron cambiar el devenir del clásico. También, por otro lado, en As un absurdo editorial focaliza el tema, aparte de en el árbitro, en la cuestión ética. Hablan de ética, por extraño que parezca, los que han canonizado la petición de silencio de Raúl en el Camp Nou o han pasado como estigma de ganador la burda provocación de Mourinho en San Siro a la parroquia local. Y sin embargo, tal y como apuntaba, la vergonzante censura ya ha hecho su tarea y nada se habla de ciertas cosas que acontecieron el otro día.

Ya no se habla, por ejemplo, de la enajenación en la que el ciudadano Ramos entró cual justiciero de pacotilla en los últimos minutos del partido del otro día. Aquellas acciones, en plural, lamentablemente no pasarán a la historia como lo que fueron, una sucesión de golfadas de tomo y lomo del madridista.

La otra acción, que ha pasado al ostracismo de forma más sibilina pero igualmente lamentable, es la mano de Carvalho cuando Pedro enfilaba la portería de Casillas con aviesas intenciones. Nada se ha dicho de esta acción en la prensa como si el Real Madrid, para su prensa, tuviera derecho a realizar acciones de esta índole sin la más mínima reseña. Ley del embudo brutal.

Al final, una vez separado el trigo de la paja, parece ser que por un lado está el buen partido del Barça en el lado positivo para los culés y en el otro lado nos encontramos que el equipo azulgrana es irrespetuoso en la victoria, que fue beneficiado por los árbitros y que también, por increíble que parezca, la victoria no tiene tanto brillo porque el Real Madrid estuvo irreconocible.

Sí, esta ley no escrita de que el antimadridismo de todos los equipos de la liga entregan su cabellera al Barça sin oponer resistencia la cumple, también, el propio Real Madrid.

En el fondo, la golfada que subyace debajo de todo es la mala baba de quienes intentan desprestigiar esta época dorada del Barça.