viernes, abril 29, 2011

HÁBIL MANIOBRA.

Anoche, en la vigilia en la que permanezco hasta altas horas de la madrugada escuchando la radio, fue cuando me dí cuenta del fraude y la estratagema que el nacionalmadridismo está siguiendo en el reciente entuerto surgido entre el Barça y el Real Madrid.

De forma muy sibilina, con esa pose de totem ineludible de la opinión deportiva y, además, con un sesgo premeditado que da arcadas, el conductor del programa de Al primer toque de Onda Cero se tiró al barro con las caretas de la objetividad y la ecuanimidad puestas para aparentar que estaba dando una reflexión desde la mesura y el sosiego.

El director del programa, a grandes rasgos, se lamentaba de la actitud pueril de las directivas de Real Madrid y Barcelona entrando en este cruce de denuncias y censuraba la actitud de ambos. Tratar a todos por igual fue el viejo truco para situarse en el terreno de la objetividad. La teoría del equilibrio de la balanza o el punto medio, hacer equilibrismos para que puesto que no me decanto por nadie, así me sitúo dónde dijo Aristóteles que estaba la virtud. El error, evidentemente, es de bulto. Sibilino y de bulto.

Porque el equiparar ambas actitudes obviando los porqués es de un rigor periodístico nulo o, quizá, que es lo que me temo, un ejercicio de sesgo particularmente vomitivo por lo que se calla el bueno de Ángel Rodríguez. Me quedo, lamentablemente para el periodismo, con la segunda explicación.

Solo así se puede explicar que se considere igual de pueriles la dos denuncias, la azulgrana y la blanca, pero sobre todo que se sitúe la primera a la altura de la segunda cuando ésta pretende restablecer el honor de un club tras unas acusaciones que, fuera del ámbito deportivo, seguro que tendrían mucha tela que cortar. Así, a botepronto, me salen la injuria y la calumnia. Más allá, dándole una vuelta de tuerca, me salen delitos fiscales por lo que supone un supuesto amaño, presiones o directrices encaminadas a que se produzcan ciertos resultados que sirven para dilucidar ganadores de las apuestas o el juego. Y más allá, o más acá, me salen tráficos de influencias, prevaricaciones sugiriendo que Villar se sirve de su cargo para obtener réditos deportivos para ciertas instituciones y, además, en último término, conductas negligentes que originan violencia por lo que supone encabronar al personal.

El Madrid, por su parte, denuncia acciones que se producen durante el transcurso de un partido cuyos designios, y esto sí que lo dice la ley, deben de quedarse en el campo y no existe posibilidad de rearbitraje. Además, aparte del peligro que supone rearbitrar partidos, sobre lo que aconteció en el terreno de juego seguro que hay mucha que decir también aparte de las denuncias blancas. El otro día o quizá anteriormente, justo cuando Marcelo esbozaba una sonrisa jactándose de que había conseguido expulsar a Crouch. O justo cuando el propio Marcelo se ponía el traje de justiciero para mostrarle a Pedro cuál es su número de bota y la profundidad de sus tacos.

En definitiva, y desde aquí animo a que el Barça vaya también a por quiénes han instigado gran parte de estas polémicas con conspiranoias absurdas, no tiene color comparar unas motivaciones como las madridistas, que provienen de la esencia y el desarrollo (bien o mal intencionado) del juego con otras denuncias que tienen su base en acusaciones de un calibre tal que, de ser ciertas, constituirían una hecatombe y la muerte misma del fútbol como deporte rey.

Porque si Mourinho tiene alguna prueba, que vaya a la justicia, la ordinaria y no la deportiva, y acabe con esta farsa. Lo contrario, y apuesto a que es así, no es más que uno de los ejercicios más repugnantes y escandalosos de tirar la piedra y esconder la mano.

Y he dicho que apuesto, y así será.

Si Mourinho, el As o el Marca, o cualquier otra persona o institución demuestran que lo que afirma ( que ya no es deslizar ) el señor Mourinho es cierto, renegaré de mi vinculación al fútbol y, especialmente, al Barça por lo asqueroso que sería.

LISTÓN LOCALIZADO.

Quizá por el miedo que me ha entrado a llegar a ese punto de lo etéreo, de la inconcrección, del relativismo absurdo, me he puesto a explorar límites, concretamente los límites de lo que es considerado tarjeta o no, de lo que es expulsión o no y de lo que no es ni blanco ni negro sino gris.

Enfrascado en toda esta elucubración, y tras darme una vuelta sobre varios puntos de la prensa de este país, justo cuando me preguntaba por la ubicación del listón para el madrididismo, nacionalmadridismo o lo que sea de las tarjetas, sean amarillas o rojas, por uno de los múltiples blogs que frecuento (y que no recuerdo cual es, lo siento) me he encontrado un corte del periodista Alfredo Duro en el que niega el pisotón de Marcelo a Pedro.

La verdad es que llegado a este punto, uno está curado de espanto y supuse que alguna explicación habría a tamaña aseveración. Y digo que alguna explicación debería haber ya que incluso existen evidencias físicas de que a Pedro le pisaron: un boquete en la pierna.

La explicación, agárrense que vienen curvas, es que lo de Marcelo, comparado con otras acciones donde la planta de un pie contacta con más o menos fuerza con una parte del cuerpo de un rival, no se parece en nada al pisotón de Juanito a Mathauss o lo de Pepe a Casquero.

Fijados ya unos ejemplos claros a los que recurrir de por dónde anda lo que el madridismo considera infracción de este tipo, no queda otra que poco menos que echarse a llorar.

Y ya puestos, y dejando volar la imaginación sobre una base más o menos empírica como la antes expuesta, uno llega a la conclusión de que para el nacionalmadridismo lo de Pepe a Alves hubiera sido expulsión, si acaso, si le rompe la pierna, le produce la triada o le revienta ambos oídos.

Bueno es saber cual es el baremo utilizado por estos talibanes del periodismo, que es lo que son, para que sepamos dónde están los límites de lo punible.

Y esos límites están a escasos centímetros de la paraplegia o similar, que es lo que Pepe pudo haber provocado si el bueno de Casquero hubiera sido más inocente y no se hubiera parapetado en la hierba, cabeza a tierra, sabedor de que Pepe iba a comenzar aquel aquelarre por el que el nacionalmadridismo, encima, nos lo ha vendido como "un señor que no ha matado a nadie".

Felicitémosnos pues.

P.D. El sitio dónde lo he visto es el blog : http://extremoizquierdo.blogspot.com/ . Un sitio de los más recomendables de la web.

jueves, abril 28, 2011

¿¿ POR QUÉ ??.

Ha sido la pregunta del nacionalmadridismo en el día de hoy. Una preposición y un monosílabo (que la juventund va sustituyendo por ke) entre signos de interrogación. Desoladora explicación a lo que aconteció anoche. Y desoladora no por lo que argumentan, que no es nada, sino por lo que quieren dar a antender con esta pregunta en la que pretenden poner cara de poker, cara de, curiosamente, empate a cero, cara de no entender lo que pasa cuando realmente sí que lo saben.

Contrasta enormemente la vara menguante del nacionalmadridismo. Si hace unas semanas la ortodoxia en el reglamento debía ser la que fue en la expulsión de Crouch en la ida de cuartos, anoche estos personajes autoerigidos en juez y parte abogan, como poco, por una mayor comprensión y porque no se "hubiera cargado el partido el árbitro". Cuando no por ponerse la venda y obviar que tras las apologías de la violencia deportiva exhibidas por el Real Madrid en esta serie de clásicos, lo que pasó anoche, efectivamente, podía pasar de un momento a otro. Y paso. En el peor momento para ellos.

Llegados a este punto, uno no sabe qué le da más pena y, a la vez, en una especie de sentimientos contrapuestos, más alegría. Uno no sabe cómo el otrora gran Real Madrid se ha echado en brazos de la fe Mourinhista de tal manera que reniegan de su glorioso pasado y, sobre todo, renuncian a un futuro mucho mejor en pos de las aspiraciones de un señor cuyas únicas ansias, por si el madridismo no se ha dado cuenta aún, son las de enaltecer su ego y ajusticiar a ese club al que tiene atravesado por las razones que sean (es otro debate). De glorificar y trabajar por y sobre todo para el Real Madrid ni hablamos. El Real Madrid a día de hoy es el Mourinho fútbol club. Así, sin medias tintas.

Entrando en materia, lo de Pepe es expulsión. Una entrada a una altura peligrosa, con la plancha por delante, con fuerza desmedida y, lo que es más delatador, con el brasileño-portugués girando la cara hacia un lado en el momento del contacto. Aparto la mirada no sea que alguna astilla se me meta en el ojo. Estas jugadas, a mucha menor escala en otros momentos fueron calificadas como las de la "sobreexcitación" (expulsión de Ronaldinho en copa ante el Zaragoza).

Desolador que el nacionalmadridismo y la desesperación madridista reniegue ya del resultado de dos más dos. Y bueno para los culés, muy bueno, ya que el madridismo sigue mirando el dedo de Aristóteles, que no el de Einstein, aunque ésto de igual y aquí lo único importante sea destronar al Barça. Ver para creer: una historia centenaria y nueve copas de Europa tan empequeñecidas.

Lo realmente revitalizante para el fútbol es que la farsa se ha acabado y el Real Madrid, si consigue la difícil gesta de la remontada (0-3 en el Camp Nou como poco), será seguramente desde otra propuesta muy distinta. Y si gana el Barça, será desde su inmaculado actual guión. Otra victoria más de Pep, que sigue dejando un legado para los siglos de los siglos: desenmascarar al charlatan de feria. Incluso en la sala de prensa dónde ha ganado la batalla. Sí, al final resulta que ir a una sala de prensa a soltar exabruptos era lo más fácil del mundo. Al final, qué cosas, resulta que haber aguantado durante tres años todo tipo de acusaciones (beneficios arbitrales, rivales complacientes, calendarios malditos, Generales Inviernos y el sucísimo dopaje) era en verdad una titánica tarea.

Porque lo de la rueda de prensa de Mourinho anoche fue absolutamente bochornoso. Y más bochornoso es constatar que mucho madridista se alinea tras esta tesis judeomasónica dónde hemos descubierto otro nuevo invitado: Unicef. Sí, la ONG también conspira para que el Barça gane. Antología del despropósito. Tanto que uno duda de si Mourinho anoche defendía alguna causa blanca en plan Quijote o si por el contrario, mientras salían sapos y reptiles por su boca, opositaba a que el Real Madrid lo pusiera de patitas en la calle. No pasará. A día de hoy el nacionalmadridismo ya está encauzando las aguas por donde siempre. Qué sorpresa.

P.D. Tenía un post más extenso, con ejemplos para mostrar cómo ha ganado Mourinho sus dos copas de Europa, pero creo que sería manchar el post bajando al barro del "y tú más". Quizá lo ponga en los comentarios. O quizá escriba un post aparte para leer con guantes y mascarilla.

miércoles, abril 27, 2011

EL DÍA DESPUÉS.

No, no voy a hablar de Michael Robinson, ni de Ignacio Lewin. Ni del Lobo Carrasco o de cualquier otro que pasara por el mítico y añorado día después de Canal Plus. Hablaré, en un alarde de originalidad, de la rueda de prensa de Pep de ayer.

Vaya por delante que no quería que Pep hablara. Y vaya por delante que las razones para ello eran que pensaba que en una rueda de prensa, quizá por el hartazgo de la misma musiquilla que siempre pone Mourinho, no se podía hacer otra cosa que lo que hacía el portugués: a saber, lanzar argumentos para forofetes que después su prensa, la cual ya dijimos ayer tiene en poca estima la intelectualidad de sus lectores, le ponga el altavoz pertinente.

Lo de Guardiola ayer no fue, a mi juicio, sumergirse en la cloacas de la inmundicia nacionalmadridista sino un sutil ejercicio de responder a esa cohorte de deslegitimadores que tanto tiempo llevan intentando manchar el prestigio del Barça. Lamentablemente para ellos, el resto del mundo, el que no viste de blanco ni de azulgrana, no es tonto.

Ayer por la tarde Guardiola lanzó un discurso-alegato-defensa para su equipo, club y afición de los que pasarán a los anales de la historia. Y eligió el mejor momento y el mejor lugar. El momento porque la temporada toca a su fin y en dos partidos (en esencia tres )se decide elaño. El lugar porque ha preferido ir a la sala de prensa del Bernabéu (qué contraste con el Mourinho del Camp Nou, José) a decir, estas sí que sí, las verdades del barquero.

Ayer Guardiola reconoció que en Stamford Bridge el árbitro le benefició, que prefiere regalarle el oficioso torneo de campeón de las ruedas de prensa a Mourinho y, además, y digo ésto porque enlaza con la temática del blog, tras reconocer que han tenido sus beneficios arbitrales dijo que también ha tenido perjuicios.

La ironía que empleó para dejar claro que él no tiene una cohorte de ayudantes (ex-arbitros) dispuestos a rebuscar en la inmundicia de lo que rodea al fútbol deja bien a las claras cuál es el talante del de Sant Pedor. Y le dejó una más que acertada perla a Ramos calificándole como el Macario de Mourinho dejando una carga de profundidad en la que no sé si el personal ha caído: ha llamado marionetas a todo el que le rodea a Mourinho por darle aire a sus palabras. No sé si la prensa habrá caído en el dardo.

También explicó Guardiola el contexto de lo que significan "dos centímetros". Y lo hizo perfectamente. Tanto que se le entendió y, además, convenció. Además, si ya en su momento puso el balón para que Mourinho, tan a bocajarro como vio que le venía rematara, ahora consiguió lo que quería: balón a las nubes porque el discurso del portugués se quedó en ese punto dónde Pep ha iniciado su contragolpe con la iniciativa dialéctica en su poder.

Como corolario final, me abruma el hecho de que ahora el personal ataque a Guardiola por la vía de que tras lo de ayer el buen clima de la selección peligra y que ha encendido una mecha contraproducente para el combinado patrio. Hemos de suponer, además, que cuando Sergio Ramos abofeteaba a Puyol o a Xavi no existía peligro. Hemos de suponer también que, cuando Arbeloa le dejaba los tacos a Villa y Ramos acudía raudo para ayudar a su compañero a levantar al asturiano el ecosistema de la Roja no corría ningún peligro. El cinismo de lo que acabo de decir clama al cielo.

El discurso de Guardiola de ayer, tras visionarlo varias veces y pensar que al comienzo iba a comenzar su alegato con en "Hijos de Escocia...", creo que ha surtido el efecto que perseguía el Noi catalán: levantar a su gente, inyectar moral.

Ahora, también, queda lo más difícil. Queda canalizar la adrenalina en el lugar oportuno. Espero que Pep no haya olvidado este punto, porque el exceso de motivación sin mesura sí que se ha mostrado para algún que otro Barça reciente (el día del Inter en el Camp Nou) como una contraproducente tara.

martes, abril 26, 2011

NO RECUERDA QUE FUE EL FUNDADOR.

Mourinho se ha despachado a gusto y, más o menos, ha venido a decir lo que la prensa demandaba como bálsamo legitimador de sus denuncias para que ella, siempre simplista en sus planteamientos, pueda seguir mandándole a su parroquia esos mensajes de 2 + 2, algo que, todo sea dicho, deja bien a las claras la estima que tienen a sus acólitos.

Mourinho, un señor que simplemente se adapta a lo que los medios del país dónde entrene dicen para obtener algún rédito, ha dado la carnaza más simplona y facilona que el nacionalmadridismo necesitaba para que los repartiera a paladas entre sus seguidores: lo de Ovrebo y lo del Inter. Más simple no se puede ser y, además, menos consideración con el intelecto de su gente no existe.

Entrando en el tema a debatir, Mourinho habla de una supuesta nueva corriente sobre el comportamiento de los entrenadores para con la labor arbitral en la que dice que se haya inmerso Guardiola, el iniciador y fundador.

Mourinho, sabiendo de sobra que el espíritu crítico de su parroquia brillará por su ausencia, juega con los silencios de su prensa, esa que según él se alegra si el Real Madrid pierde, para transmitir su infantiloide y carente de rigor mensaje.

Cuando decimos que Mourinho juega con los silencios de su prensa es que evidentemente nadie le recordará, creemos, que Sergio Ramos, Del Horno o Drogba estaban bien expulsados. ¿ Nunca había visto Mourinho a nadie criticar decisiones correctas ?. Extraña aseveración para quien habla de sí mismo desde la contemplación de su ombligo y la autonominación en tercera persona.

Llegados a este punto, sólo tengo un deseo para hoy, y es que lo del otro día de Guardiola haya sido un centro medido al que Mourinho, para mí menos inteligente de lo que parece o, quizá, menos docto de lo que nos le muestran, haya rematado a bocajarro sin pensar. Y cuando el exceso de vehemencia aparece, normalmente, la precisión se oculta para dejar paso a la ofuscación y a la torpeza.

Si Guardiola entra en el fregado esta tarde habrá hecho un flaco favor a su equipo haciéndole entrar en esa guerra de guerrillas que al Barça, a día de hoy, no le conviene de ningún modo.

Los partidos de pierna dura para otros.

Por favor.

BONUS TRACK.

Un compañero me envía vía twitter un video creado por un inglés de lo que aconteció en la final de Copa. No sé por qué tipo de efluvios, ya fueran los etílicos o los de la tensión, pero visto ahora, con el paso del tiempo, me asombra la verdad.

El video.

Apoteósico que ésto tenga el beneplácito del nacionalmadridismo.

lunes, abril 25, 2011

ESTO ES SILENCIANCIÓN.

Ya hay árbitro para la ida de las semifinales de la Champions. Y responde al nombre de Wolfgang Stark, alemán él, y además sobre él recaerán esos ajusticiadores que se erigen en jueces y parte de lo que haga.

Para los que no lo recuerden, uno no sabe si sería mejor que te arbitrara el tal Proença o el tal Stark que, por si el personal no lo recuerda, estuvo dirigiendo los designios de aquel partido que, si uno cometiera el craso error de seguir la actualidad deportiva en función de lo que los medios nacionalmadridistas no muestran, parece no haberse jugado: el Barça - Chelsea de 2009.

Porque en aquel partido hubo mucha tela que cortar, evidentemente silenciada por los medios patrios, y por ejemplo hubo un clamoroso penalti sobre Henry o una expulsión perdonada a Michael Ballack por doble amarilla. También, aunque ésto es más difícil de catalogar como decisivo (para mí lo es, pero supongo que para los amigos de la simpleza no), uno recuerda a un conjunto inglés jugando al borde del reglamento durante todo el partido con una permisividad arbitral que rozaba el esperpento. Y cuando hablo de jugar al borde del reglamento no digo a qué lado de ese borde se jugó.

Este colegiado y su estilo, por ende y visto lo visto, es fácil predecir a qué equipo le viene mejor. Y no es al que jugará más con la pelota. Y no es al que menos defenderá. Y no es al que menos faltas cometerá.

Sin embargo el jucio, casi en tiempo real, ya está hecho y lo único punible del trencilla alemán es, efectivamente, que no pitó un claro penalti al Real Madrid en la ida de su eliminatoria contra el Olimpique de Lyon.

Y ojo, no hablo de que Stark fuera predispuesto a pitar contra los intereses culés, sino que su estilo de dirigir le viene bastante mejor al Real Madrid. Que es diferente.

Aunque claro, algunos ya tienen su munición.

miércoles, abril 20, 2011

LO QUE EL OJO NO VE (O ALGUIEN ESCONDE).

Ya tenemos el artículo semanal de As dónde se narran las excelencias (para con el Barça, claro está) del árbitro que esta noche dirigirá los designios normativos de la final de la Copa del Rey.

En el enésimo artículo en el cual el sesgo es si cabe aún mayor, el aspirante a cabecilla del nacionalmadridismo, el señor Sergio Gómez, hace un visión ultra-particular de los números que presenta el señor Undiano Mallenco dignos de la más atroz de las campañas de allá por la década de los 30 por Centro-Europa.

Lo primero y más importante, es que ya desde el inicio se pone en tela de juicio a un árbitro porque a uno de los equipos a los que arbitra le ha ido mejor con él. Suponemos pues que hay dos pensamientos a este extremo. El primero es que para que un árbitro fuera imparcial debería presentar estadísticas parecidas (no digo que calcadas) entre los dos equipos. Esta utopía, claro está, es bastante difícil de cumplir y, viendo que unos equipos tienen mucho más potencial que otros, una estupidez.

La segunda interpretación, la cual me permitiré la licencia de aseverar sin ninguna duda que es la correcta, es que si un árbitro presenta mejores números con el Barça que con el Madrid ya está dentro de los lares de los semi-proscritos. Las demás elucubraciones, como bien pudieran ser que Undiano ha coincidido en el tiempo con un Barça de gran nivel son, efectivamente, condicionantes de dudosa importancia.

Sin embargo resulta que escudriñando los números de trencilla de esta noche, uno echa a faltar varias estadísticas, como por ejemplo que en 2 de los 4 clásicos que ha pitado este colegiado el equipo azulgrana acabó con un jugador menos, concretamente en el 3-3 de la temporada 2006-2007 y después, ya el año pasado, en el 1-0 del Camp Nou. Y sí, estas expulsiones tiene también su porqué.

Respecto a este último partido se alude también, no vaya a ser que no haya suficiente leña en el fuego, a que Cristiano fue objeto de un penalti por parte de Piqué. Si no recuerdan el penalti, uno puede constatar la extraña flojera de piernas que le entró al portugués cuando contacta con el central del Barça, muy al estilo de lo que supuestamente ellos creen que hizo Villa el otro día, que hace que finalmente caiga.

Censurar, que no es lo mismo que olvidar, es lo que hace el autor del artículo con el empujón que Diarrá le propina a Ronaldinho en el minuto 93 de partido en el encuentro del empate a 3 y el hat trick de Messi. Aquel partido, por si no lo saben, parece que para el nacionalmadridismo fue el comienzo de la remontada en liga que el Real Madrid al final le hizo al Barça.

Aún así, creo que sería injusto buscar munición en jugadas concretas. Es más, veo injusto juzgar los números de un colegiado para con determinados equipos sin al menos buscar los porqués a los mismos. Y en este sentido, el que el Barça tenga menos amarillas no obedece más que a que tiene más la pelota, se parapeta menos atrás que equipos entrenados por Capello o Mourinho por ejemplo y sobre todo, si te pitan más penaltis, quizá pero sólo quizá sea porque pisas más el área (aunque esta temporada y la anterior esta estadística curiosamente esté puesta en solfa).

En definitiva, que ya sabemos que dos elementos importantes del partido como son el césped y el árbitro juegan a nuestro favor. Y yo que me alegro por ello ya que he aprendido a vivir con títulos deslegitimados.

martes, abril 19, 2011

... Y DE LA JONS.

No vean en este post un alegato político ni mucho menos porque no lo es. Y sé también (y me gustaría que no fuera así) que el post derivará en un debate pseudopolítico-pseudofutbolístico que dará para bastante. Quizá, incluso, podía haberme ahorrado el post y hablar de contubernios villaratiles, de la mano de Van Nistelrooy, del penalti de Guruceta o de José Plaza, pero el cuerpo me pide otra cosa ante la repugnancia de lo perpetrado por Marca en el día de hoy.

Vayan por delante muchas cosas. Soy español, me considero español y, además, estoy orgulloso de pertenecer a España. Vibro con la selección de mi país, España, y celebro cada parada de Casillas como si fueran las de Valdés (en realidad algo menos pero pueden convivir las dos pasiones). No sé este extremo hasta dónde es conocido (incluso dudo de lo razonable de revelarlo je je) pero me apetece dejarlo claro de antemano, más que nada para que nadie pueda echarme por cara cosas que alguna vez en este blog ( o a mi correo algún ultra) me han arrojado como si fuera algo de lo que avergonzarse: me han llamado catalino, independentista de mierda, separatista... .

Hecha la introducción, hoy el Marca pretende aleccionarnos y dejarnos bien claro a qué club pertenece la bandera de España para el partido de mañana por la noche. A qué club y a qué aficionados (supongo que de bien, ya puestos). Tamaña campaña, y no estoy en este caso recurriendo a ninguna figura literaria que apele a la exageración ni nada por el estilo, recuerdan a aquella prácticas del NO-DO, en épocas del franquismo, que tenían a bien aleccionar sobre los correctos pensamientos patrios.

Supongo que tras el artículo perpetrado por la infame linea editorial que Marca viene siguiendo uno deberá visionar el partido enfrascado en su barretina, con su butifarra de piscolabis y bebiendo cava catalán del barato (la pela es la pela oye). Además, si se gana el partido, tendré que subirme a la fuente de mi pueblo y gritar bien fuerte lo de Visça el Barça y Visça Catalunya (con "y", que ya me voy metiendo en mi nueva nacionalidad).

La asquerosa idea que desliza el Marca de que lo de mañana es el partido de España contra el "infiel" equipo catalán deja bien a las claras lo que este periodismo pretende hacer y a qué prácticas recurren. Prácticas que considerábamos perdidas en el baúl de los recuerdos a pesar de pequeños y extraños repuntes o ramalazos.

A estas alturas del post, ávido lector, puesto que sabe perfectamente que soy seguidor del Barça (y del Extremadura, aunque ya menos), quiero que sepa que mi tono de voz va modificando su timbre y su acento hacia una pronunciación más "nasal" propia del nuevo país que, por ser culé, me han asignando algunos lumbreras del reino del yugo y las flechas.

Nada más, me despido evocando lo que toca, aunque (de momento) alguna estrofa no la sienta:

Visça el Barça y visça Catalunyyyyyyya.

lunes, abril 18, 2011

PALADINES DEL SINPORQUÉ.

Ya está clara la táctica nacionalmadridista para hacer su campaña, sucia a más no poder, para vender al país burras del tamaño del caballo de Troya y bailarle el agua a José Mourinho en su infame campaña de acusaciones al borde de la calumnia gratuita que coloca la sinrazón nacionalmadridista a la altura de las más repulsivas cotas de simpleza periodística (de las intelectuales ya ni hablamos, sabiendo que bien perdidas están).

A día de hoy, la nueva moda de ese periodismo de pandereta consiste en lanzar los datos o denuncias del entrenador portugués, sirviéndole de megáfono (para lo que han quedado... ), para tratar de encabronar al personal y crear una supuesta atmósfera favorable para los intereses del Real Madrid. Se han convertivo, efectivamente, en unos "jefes de prensa" de pacotilla del club blanco que, además de putas, están contentísimos de poner la cama. Y la prueba está en el desprecio absoluto que el entrenador de Real Madrid tuvo para con los rangos menores del periodismo.

Pero hablabámos en el título de los "paladines del sinporqué". De esos señores que abandonan la más mínima cuota de rigor en pos de una supuesta cuota mediática (mi opinión es, simplemente, que les sale lo que llevan dentro) y nos presentan la última, que no nueva, denuncia de Mourinho como una especie de piedra filosofal a la que hay que acudir para explicar por qué un equipo de Mou, cuando lo hace, que no es siempre, pierde contra el Barça. La simpleza del mensaje es desoladora: sus equipos acaban con diez.

Vista la elementalidad del mensaje, que bien daría para hablar de la estima que le tienen los medios nacionalmadridistas a la inteligencia de su público, parece que en las ocasiones que los equipos de Mou han acabado con 10 la explicación a este estremo estuvo en alguna conspiración judeomasónica contra el portugués o, en su defecto, a favor del Barça para que lo gane todo. Personalmente me quedo con que el entrenador del Real Madrid cree en la primera. Es lo que más le pega a un personaje que habla de sí mismo constantemente en tercera persona o, como un crío de párvulo, se niega sistemáticamente a pronunciar el nombre del Barça.

Tomando por buena la simpleza del mensaje, parece ser que Sergio Ramos fue expulsado con excesiva saña. O echando la vista atrás, parece que Del Horno hace unos años sólo cometió dos (que no una) faltitas sin importancia. O parece ser que Drogba no le metió la tacos a Valdés en la garganta y disputó un balón con una limpieza sublime. Si acaso, y abandono ya la ironía, Mou podría tener algo de razón en quejarse de la expulsión del año pasado de Motta. Y digo algo de razón si aislamos esa jugada y hacemos un ejercicio de estómago aislando aquella acción de todo lo que aconteció en aquella eliminatoria.

Porque olvida el señor Mourinho, y esto no es opinión, que ya en su momento eliminó al Barça de Rijkaard de forma totalmente injusta y con el beneplácito del trencilla de turno cuando Valdés fue anulado dentro de su área para que Terry anotara el gol que a la postre sirvió al Chelsea para eliminar a los culés.

U olvida o quiere olvidar de qué partido de ida fue precedido el encuentro de vuelta del año pasado antes mencionado en el que el Barça sufrió un arbitraje manifiestamente mejorable. Por no hablar de los porqués del gol anulado a Bojan que colocaba al Barça en la siguiente ronda de la eliminatoria.

Si mensajes de la simpleza justificativa y argumental de los que lanza el portugués son tomados como válidos (y que repito, pueden servir para afirmar que el técnico considera gilipollas a su fieles) por el nacionalmadridismo, podemos los culés lanzar una carga de profundidad de igual alcurnia y admitir sin ruborizarnos que siempre que un equipo de Mourinho eliminó al Barça confluyeron extrañas circunstancias.

Sin embargo, entrar en ese juego sería caer en un debate que es la finalidad última de Mourinho: que no se hable de fútbol.

Porque he aquí la madre del cordero.

domingo, abril 17, 2011

PERMITANME QUE ALUCINE.

Leo la prensa dominical de hoy, que tiene en el clásico de anoche al centro de lo noticiable y, otras cuestiones al margen que ya abordaré, permítanme que alucine.

Lo del nacionalmadridismo asumiendo las excusas de mal pagador de Mourinho es un acto de fe. Y hablo, logicamente, con eufemismos. Que el nacionalmadridismo asuma como buena la excusa de que los equipos del portugués, cuando juegan contra el Barça, siempre acaban con 10 es un ejercicio analítico de una simpleza mastodóntica.

Porque a lo mejor Del Horno no mereció ser expulsado en Stanfond Bridge tras sus alardes de violencia. O quizá, pero sólo quizá, el traje de navajero sevillano que se enfundó Sergio Ramos no hace mucho no merecía llevar consigo una expulsión. A día de hoy, las excusas de Mourinho suenan igual que si el vaquilla se quejara de sus reincidentes entradas en la trena, todo ello con la base argumental de eludir los porqués del asunto.

Surrealista fue que el partido acabara con 5 amarillas para el Barça y con 3 del Real Madrid. Y surrealista es comprobar como los que abogaban por un supuesto penalti de Valdés a Cristiano en la ida tengan una fotocopia en la acción de Villa de anoche y, como aquellos juegos de "encuentra las diferencias", digan que lo de Villa anoche fue un piscinazo.

Surrealista también es ver cómo Pepe acabó sin tarjetas. Y surrealista es ver a Pepe constituyéndose en ejemplo moral y pretenden aleccionar a Messi en cuanto a comportamiento en un terreno de juego.

Surrealista es comprobar cómo hay que tragarse en las retransmisiones de los medios nacionalmadridistas que Alves tenía ya una amarilla y que la acción del penalti era acreedora de la segunda y la consiguiente expulsión. También hay quien ha dicho que a un jugador que está casi en el corner y recibe una supesta falta dentro del área debe de beneficiársele con penalti y expulsión.

Sin embargo, lo que más me llama la atención es la forma en la que venden el partido el nacionalmadridismo como una victoria. Y hablo de forma casi literal. Venden como victoria blanca un partido donde no fueron capaces de mirar al Barça a los ojos en su propia casa y, aparte de asumir su inferioridad, se acularon prescindiendo de sus mejores galas, algunas de ellas de tal categoría que dejaba en simple comparsa la dupla Xavi-Iniesta.

La liga, ya sí, ha recibido su tiro de gracia y, además, tengo la certeza de que el Barça llega al rush final de la temporada en buena forma. Considero que ayer nunca quiso tirarse en plan kamikaze a por el partido porque no era de vital necesidad. Adoleció de la sangre en el ojo que sí tendrá en los siguientes envites. Y recuperó a Puyol, que se mantuvo a buen nivel y sostuvo al Barça hasta su pequeña (y parece que carente de importancia) recaída.

Acabé contento anoche. Ví a un Barça con autoridad y sus señas de identidad intactas amarrando su torrente de fútbol para cuando realmente sea necesario.

lunes, abril 04, 2011

" REFLEJO NATURAL PARA... .

... hacer un equilibrio en el salto con la cabeza".

Es el eufemismo-explicación empleado por Tomás Roncero para justificar aquella acción que sí que valió una liga. Aquella acción que provocó un gol del Real Madrid, que era el 1-0, y que no llevó aparejada la pertinente tarjeta amarilla que hacía el ciclo de 5 para el infractor, Ruud Van Nistelrooy, que una jornada después anotaría dos goles en la Romareda para que su equipo empatara y pudiera mantener el liderato de la competición.

Alude Roncero a la naturalidad del salto de RVN. Extraño fútbol el que ha visto el manchego. Un fútbol dónde para impactar de cabeza con el balón, el rematador interpone su brazo. Extraña cosa, la verdad.

Y todo esto viene a cuento de que en el día de hoy lo de las manos ha salido a colación, porque parece que no es suficiente que al Real Madrid le hayan pitado 9 penas máximas y sea el más beneciado en esta estadística de la liga, y las excusas de siempre del nacionalmadridismo vuelven a surgir. Rodríguez Santiago, por supesto, también. El castigador de los "sobreexcitados".

Porque parece ser que Lora el otro día no apelo a la naturalidad anatómica para despejar el balón y, a pesar de intentar jugarla con la cabeza, su intención era impactar con su extremidad con el balón. Vaya por delante que para mí es penalti. Y vaya por delante también que veo razonable que un linea que se encuentra en posición priviliegiada considere que un balón ha salido.

Las excusas para censurar esta acción, agarrense, es que no ha salido ninguna toma que lo certifique a ciencia cierta. La verdad es que uno tiene serias sospechas en cuestiones de realización, pero sí que considero que la jugada tiene motivos para ser arbitrada como realmente se produjo: salió de fondo.

A día de hoy, parece que el Barça debe responder por muchas cosas menos por la cantidad de penaltis a favor, ridícula para el equipo que más ataca de la liga, que le han pitado. Tampoco debe responder del por qué en Sevilla tuvo que venirse con un empate cuando hubo jugadas bastante polémicas que en verdad le perjudicaron. Y esto último lo admite hasta el nacionalmadridismo. Lo admite, lo reseña por cuestiones de las cotas mínimas de rigor que hay que tener al día siguiente y luego, como toca, lo censura para posteriores recuentos y ligas alternativas.

Alude Relaño hoy en su entrevista semanal a que lo de Marchena, que tiene tintes de roja, no se lo consideró expulsión por cuestiones del directo: era difícil de ver. Suponemos pues, que la acción de Piqué, que para mí fue mano y sólo pude (pudimos) asegurarnos de tal extremo tras varias repeticiones, no reune tales condiciones.

Aquí al final de lo que se trata, y ya lo ha comentado alguien en el anterior post, es de ir punteando uno a uno los dogmas del decálogo que hace un tiempo publiqué y que en este caso nos lleva al punto 1: juzgar las acciones perjudiciales al Barça con la mayor severidad posible (algo así creo que era).

Para rematar, y aludo ahora a los números de As (que los de Marca supongo que necesitarán a estas alturas 3 cifras ), se dice en este panfleto nacionalmadridista que al Real Madrid le han escamoteado 9 penaltis. La suma, creo, da 18 penaltis a favor en 30 jornadas. Antológico.

P.D. ¿ Para qué queremos a Cesc teniendo a Thiago ?. Ah sí, para pulirnos los 50 millones de euros anuales.

viernes, abril 01, 2011

ROSELL HABLA POR PRIMERA VEZ... .

No sé si a partir de ahora el culé, ávido de que su presidente tomara las riendas de las situaciones más o menos peliagudas que acucian el buen nombre de la entidad, querrá que Sandro Rosell salga a la palestra a defender el honor del club.

El monumental embarre de Rosell, y no me valen atenuantes del estilo "estaba en un ambiente distendido" y demás, pues un cargo como el suyo lleva implícito el saber estar en cada momento y el saber medir las palabras las diga donde las diga, ha aportado munición suficiente para esa prensa que, a falta de un argumentario sólido que hable de fútbol, goles o asistencias (no me valen las estadísticas chorras como la de hoy de Ozil vs Xavi/Iniesta), se agarra al debate ético o moral, una vertiente en la que intentan convencernos a todos de que Guardiola es un "falso humilde" o que en el Barça no es todo de color de rosa y la catadura moral de la entidad, Qatar Foundations incluida, es digna del mayor villano de película de terror.

Lo de Rosell, ponderándolo y poniéndolo en contexto, no pierde ni un ápice de gravedad y es criticable de principio a fin. Pero todo tiene un límite, incluso lo superlativo, y hay puntos que no ha sobrepasado el presidente culé. Al menos, no ha pasado límites que son considerados los de un ganador cuando los sobrepasan aquellos merecedores de balones de oro, plata y bronce, aquellos personajes que no son hipócritas y dicen la verdad o, volviendo al primero que aludí, esos futobolistas que retan a los rivales a meterles ocho a ellos.

Bien haría Guardiola, cabeza oficiosa del club, pasando por encima de la figura presidencial incluso, si hoy diera una rueda de prensa en la que templara ánimos y desmarcara la parte deportiva del club de la parte institucional con unas declaraciones que, sin lugar a dudas, dejen claro que no comparte la palabras de su presidente. Supongo que no será muy difícil, y también sé que diga lo que diga no será suficiente para el nacionalmadridismo, que Pep deje bien claro, a base de un lenguaje correcto (eufemismos hay muchos), que está totalmente en contra de las palabras de Rosell y que el grupo por él dirigido no va por ese camino.

El problema concreto y objetivo de este asunto no es mayor que el de tratar de abstraer al colectivo deportivo de estas bravuconadas. El problema de cartón-piedra, que ya hemos dicho que no será juzgado por los medios de RealMadridlandia nunca en grado positivo, subsistirá mucho más tiempo en el entorno y servirá de infinita munición.

Porque un tesoro para quienes hablan de hipotéticas falsas humildades son certezas guardadas en las hemerotecas de la caspa y la sinrazón.

Ahora sí hay un clavo ardiendo al que agarrarse por el nacionalmadridismo, otra cosa y otro debate es el tamaño del mismo. Que seguro que no es del tamaño del que nos lo muestran.