miércoles, agosto 17, 2011

LA SIBILINA TÁCTICA.

Pepe ya está puesto en el punto de mira, dicen, incluso del nacionalmadridismo. Hoy Relaño se marca una especie de denuncia a la actitud de Pepe (conato de regañina, tampoco nos engañemos) en la que mediante el título deja meridianamente claro la intención del artículo: cuidado árbitros, a ver qué váis a hacerle al Madrid que os seguiremos con lupa.

Relaño, que en su reprimenda a Pepe emplea un tono cuasi paternal, a la hora de valorar los motivos de la hipotética expulsión realizará la interpretación sesgada de siempre. Llegará la jugada de marras y comenzará el baile de frames, el manido "es entrada sólo de amarilla", el ventajista y desmemoriado "otro partido más contra diez", "la roja es excesiva"... .

En el fondo, parece un chiste que As sea capaz de publicar que existe preocupación en el Real Madrid por la actitud de Pepe. ¿ Preocupación ?. Comprensión más bien diría yo porque si ya el mismo Mourinho muestra su apoyo incondicional a la no sanción de tácticas violentas a ras de césped, no es menos verdad que esa directiva que se ha encomendado a Mourinho en cuerpo y alma secunda a ciegas todo lo que el gurú portugués propone. Y también está Sergio Ramos, que no debió ver nada punible en la enésima coz al borde de la agresión del jugador brasileño nacionalizado portugués.

Llegados a este punto, resulta casi insoportable la presión mediática a la que los árbitros están siendo sometidos en pos de la victoria blanca. Son momentos nauseabundos estos en los que se está cruzando la raya de lo meridianamente lógico y legítimo para adentrarse en la zona prohibida (copyright "El planenta de los simios", de 1968): hay que ganar como sea.

En otro orden de cosas, argumenta el director de As para justificar la igualdad reinante entre culés y merengues que de los últimos 5 partidos ha habido una victoria por equipo y 3 empates. En el fondo, esta cuestión es una vieja táctica que el nacionalmadridismo emplea con bastante frecuencia y consiste en no analizar jamás los porqués de las cosas.

Resulta que de los últimos cinco partidos en el primero de ellos, el de liga del Bernabéu, el Barça se limitó a no salir derrotado ni lesionado con el único objetivo de salir del Bernabéu con los 8 puntos de ventaja que llegaba. En el segundo, que era el de Copa del Rey, el Barça perdió de forma justa, dando todo lo que tenía, pero en un momento complicado a nivel de lesiones en la defensa. En el tercero, ya en la ida de la Champions, el Barça ganó, aunque ésto tiene excusa ya que fue por el arbitraje (qué sorpresa). En el cuarto partido de la temporada pasada, con un Barça en franca ventaja más preocupado de nadar y guardar la ropa, se volvió a empatar. Llegó el quinto partido, el del otro día, el supuesto aquelarre blanco, el día en que los blancos recuperarían el trono y ofrecerían al mundo balompédico el cadaver futbolístico del Barça y, qué cosas, se volvió a empatar. En esencia, resulta que en los tres empates el Barça dosificó esfuerzos o, deportivamente hablando, llegaba en clara desventaja a nivel de preparación. Y resulta que la victoria blanca se produjo en la prórroga. Resulta además que dos empates se han producido con el Real Madrid jugando en casa. Análisis, cero. Demagogia, a borbotones. Aunque claro, igual para el nacionalmadridismo es un logro que el club más rico del mundo no salga goleado en cada clásico.

Pues eso, retomando la primera idea del post, ya saben que muchos ojos estarán puestos en Pepe, y serán concretamente la mitad, ya que con los otros se medirá y juzgará la labor arbitral.

Y el resultado del juicio está condicionado a la victoria blanca... .

martes, agosto 16, 2011

RESACA DEL PRIMER CLÁSICO.

Tras el primer partido de la temporada en el que Barça y Real Madrid se han enfrentado queda claro que, parafraseando a Karanka, nada ha cambiado. O muy poco, que para el caso es lo mismo.

Y encima Sergio Ramos ha hablado, gran honor por cierto, y ha deslizado, personificando en Daniel Alves esta vez, la cantinela mayor que dejó el nacionalmadridismo la temporada pasada tras la tormenta de clásicos. Sergio Ramos, un jugador que marcha a ritmo de record en busca del dudoso honor de ser el futbolista más sucio de la historia de primera división, y a las tarjetas me remito, ha criticado la supuesta antideportividad de Alves en sus supuestos fingimientos. Habló la Tacones en definitiva.

Pero hay más. Conocido es el decálogo aquel que publiqué en su momento. En él, no recuerdo exactamente en qué artículo, se venía a desechar la manida cuenta de la vieja en la que caía el nacionalmadridista a la hora de computar jugadas polémicas porque ciertamente una jugada previa podría condicionar todo los posterior en el sentido que fuera. El nacionalmadridismo ha hecho uso de este axioma y es ahora, justo ahora, cuando opinan que si se pita el penalti de Valdés a Cristiano Ronaldo podría no haberse dado el de Marcelo a Pedro. El alarde de medidas faciales de quiénes han estado años anulando errores que favorecían al Madrid con algún perjuicio que en el mismo partido pudo haber sucedido no conoce límites. Y existe un ejemplo, no con el Madrid de por medio, que fue la eliminatoria del Arsenal-Barça de la temporada pasada, enfrentamiento en el que en el partido de ida el Barça fue gravemente perjudicado por los errores arbitrales. ¿ Hubiera sucedido en la vuelta la polémica de Van Persie si los culés hubieran acometido este partido con un 0-2 ó 0-3 ?. No respondan a lo obvio.

En otro orden, conviene que nos felicitemos por el giro a la objetividad al que, parece, el nacionalmadridismo viró recientemente. Todo a fuerza de recordatorios, claro está, pero al menos se tragaron el sesgo manipulatorio de antaño en parte. Relaño exculpa a Teixeira Vitienes hoy, pero a cambio ayer tuvo a bien perpetrar una portada en la que las jugadas polémicas quedaron reducidas al supuesto penalti de Valdés a Cristiano Ronaldo. En el Marca el amarillismo brutal de épocas recientes dejó paso a una portada de construcción mejorable pero mensaje claro, coherente y, sobre todo, digno y objetivo. El interior es otra cosa, claro está, y por ahí siguen estando los de siempre y su bilis nauseabunda que todo lo mancha. Algo es algo.

¿ El partido ?. Pues, al contrario de lo que pueda parecer si nos fijáramos a la parte meramente del juego, dónde el Madrid rehusó las mezquinas propuestas de la temporada pasada, fue lo de siempre: patadas a la fantasía de los jugadores del Real Madrid (antológia la de Khedira y asqueroso la no censura de Futboleros de Marca, dónde decían que no toca a Abidal) que no fueron sancionadas como debieran, errores de bulto en las áreas en dos jugadas que bien pudieron suponer penaltis y miedo, mucho miedo en el colectivo arbitral.

No me extenderé mucho en la última idea, pero sí que detecto que la campaña de esta temporada para presionar a los árbitros puede ser de aupa. Y todo tiene un brazo ejecutor, que es el Real Madrid porque se ha echado en brazos de la filosofía de su nuevo gurú que ahora sí que todo lo domina, y unos altavoces (voceros que decía alguno) que son los medios nacionalmadridistas. Porque la verdad es que la cosa apestaba ya que olía a consigna de forma lamentable el ver a jugadores del Real Madrid protestando jugadas rayanas en la más absoluta brutalidad deportiva. Lo de Kedhira era nuevo y pudo ser un desliz, pero lo de Pepe clama al cielo. Y no me perderé en divagaciones "frameicas" de si le toca o no porque no llevan a ningún lado y esconden lo obvio: al brasileño se le va la cabeza en un terreno de juego.

Espero que los árbitros no vean pender sobre su cabeza la espada de Damocles que caerá blandida por el nacionalmadridismo si no pitan en la dirección correcta. Porque todos somos humanos y tenemos miedo.

Más aún si la política del club más poderoso del país es montar un prejuzgador sanedrín sobre la labor de los árbitros. La cosa pinta muy fea por el ambiente de crispación que está fomentado el Real Madrid Club de Fútbol que sólo se rebajará cuando sean los blancos los que ganen los títulos. Sólo entonces, qué cosas, se hablará de fútbol.

Veremos qué pasa.

jueves, agosto 11, 2011

INTOXICACIÓN NUCLEAR EN PRETEMPORADA.

Jugó la selección española ayer en Bari, cuna de Antonio Cassano, y perdió en lo que se viene repitiendo ya con más o menos frecuencia cada vez que el combinado del Del Bosque, tras el éxito mundialista de Sudáfrica, sale a jugar sin jugarse más que la honrilla: se perdió.

Del partido se pueden sacar pocas conclusiones si uno bucea en la prensa nacionalmadridista más allá de la mera estadística y alguna que otra pluma, mínimas estas, que en subsecciones más bien tácticas intentan desgranar qué paso ayer en el pais transalpino. Lo noticiable está más bien por otros lares.

Hace tiempo que vengo diciendo que el nacionalmadridismo es una prensa madridista primero y proselección española después. Este orden es importante porque a la hora de que entren en colisión los intereses de uno y otro combinados la hipocresía nauseabunda inunda las página de los diarios estatales y es ahí, justo ahí, con un estilo de pretendido pero no conseguido intento de salvaguarda de la autoatribuida objetividad, cuando surgen las aristas de estos periodistas que, por hacer un símil futbolero, mirarían el cielo cuando el himno nacional suena.

Se ha llegado a un punto en el que ya se desgranan los minutos que juegan los jugadores de Madrid y Barça con la selección y ya puede Del Bosque mantener una paridad en esta estadística. Paridad o que los jugadores culés jueguen mucho más, que a lo largo de esta época de predominancia azulgrana en la selección patria alguna vez habrá coincidido así.

Ante esperpentos de esta calaña, rastrera a más no poder, a uno le dan ganas de que llegue el momento en el que los jugadores culés, cuya profesionalidad e implicación están en permanente tela de juicio, manden a tomar viento a la selección española. Así los escaneos permanentes a la forma en que exhibe la indumentaria Xavi cesarán. Así, cada vez que un jugador culé alegue lesiones para no ser convocado no tendrá que sufrir un juicio sumarísimo contra su persona y profesionalidad. Así, como debe ser y durante muchas infructuosas épocas ha sido, podría llegar el día en que la selección española fuera rápidamente identificable como una escisión del Real Madrid.

Hoy han atacado a Del Bosque por su supuesta equivocación en el reparto de minutos. El otro día, y sólo cuando Xavi se retiró de la convocatoria, se abrió un debate sobre implicación y cariño patrio que, cosas, no había existido cuando Sergio Ramos causó baja en la convocatoria (en realidad el nacionalismo del jugador madridista nunca se pone en tela de juicio a pesar de las últimas acciones similares a las de culés de Cristiano o de Marcelo).

Si la selección española va a ser un lugar en el que haya que medir con balanza de precisión cuántos minutos juegan culés y madridistas, lo que debería hacer el grupo de estos dos cuya profesionalidad está en permanente tela de juicio es decir que no va más. Personalmente me iba a disgustar, aunque no tanto como otros porque primero soy culé y luego español en cuestiones futboleras, pero esta pantomima acabará para siempre.

Y así, sin culés en la selección, posiblemente recuperemos el cetro mundial de campeones del mundo de amistosos.

P.D. Permítanme la última y quizá exagerda puya ante el cabreo que estos hipócritas me producen.