miércoles, abril 11, 2012

LES HA JODIDO.

El Barça se ha puesto a 4 puntos del Madrid (1 si le añadimos al Barça el partido de anoche contra el Getafe) y ya se vislumbra el nerviosismo en el nacionalmadridismo. En realidad ya se vislumbraba desde hace más tiempo, concretamente desde que se vienen perpetrando y alentando campañas de trending topic desde los más afamados medios del reino en las que se trataba de poner al Barça como el rey del hurto.

Que al nacionalmadridismo, y al Real Madrid, les está oliendo a chamusquina que al Barça le piten, muy de vez en cuando y no todos los que son, penaltis, es un hecho. Que le huele a chamusquina que de vez en cuando algún colegiado se coma alguno a favor del Real Madrid, como sigue ocurriendo actualmente con el Barça (anoche, sin ir más lejos, otro a Iniesta), idem de idem.

En el día de hoy hemos tenido constancia de que la chanza que ha surgido a raíz de sus prácticas no les ha hecho ninguna gracia y que el pasado TT de #roboalgetafe, preparado varias horas antes de que se disputara el partido del Camp Nou por @Llourinho, ha sido calificado como de "cafres". Curiosa vara de medir esta.

Y digo curiosa porque el argumento del TT era tomado como prueba irrefutable por los palmeros mayores del florentinismo de que el personal no era tonto. Ya saben: si muchos borregos berrean (ciervos pues) por algo es porque algo de cierto hay. Lo que los Juanma Rodríguez, Alfredo Duro, Látigo Serrano, Jesús Alcaide, Tomás Roncero o Frédéric Hermel defendían en su momento era, como he dicho, la clara prueba de la indignación del populacho.

Recuerdo con especial cariño aquel de #roboalgranada. Aquel TT se sustentó, básicamente, en la creencia de que Messi había anotado el gol que ponía al Barça por delante en el marcador en flagrante fuera de juego, cosa que las cámaras posteriormente se encargaron de desmentir. En aquel partido, también, hubo varios penaltis, como no, que no fueron sancionados a favor del Barcelona. Pero daba igual. Con semejante metralla el nacionalmadridismo se lanzó a su sempiterna batalla: el fútbol está corrupto.

Contrasta este panorama con el que había no hace mucho. Así, cuando el Barça, que actualmente ha lanzado seis penaltis en toda la competición siendo el equipo que más ataca, tenía estadísticas de penaltis a favor en las que era beneficiado en una décima parte que otros equipos, todo estaba bien. Perfectamente bien. Y daba igual la magnitud de la infracción. Lo mismo daba que fuera una cornada como la de Ramí a Messi o un paradón de balonmano como el día de Cornellá. Gajes del fútbol. Comprensión máxima. Pero gajes del fútbol que costaron puntos.

A día de hoy, que parece que la labor arbitral ha encontrado una pulcritud más nivelada entre ambos el nacionalmadridismo brama porque no tolera, cual niño consentido, que a su Madrid no le piten bajo otro rasero. A pesar de que los blancos todavía no han recibido ni una pena máxima en contra en la jornada 32 cuando han tenido motivos más que suficientes para ser ajusticiados de esta manera y su catálogo de infracciones ha sido de antología. Manos, faltas, agresiones... . Quedan, según mis cuentas, la fractura osea, el golpe de los cien puños y el asesinato como modalidades de pena máxima.

Retomando el tema del principio, Marca reclama cordura a la hora de encajar la información de las redes sociales cuando eran sus asalariados los primeros que se apoyaban en tan noble fuente de veracidad para sostener sus cantinelas. Ahora no. Ahora hay que saber separar el trigo de la paja porque sólo es creíble twitter cuando lo legitima el que cantaba "Puta Barça", el que deslizaba que a Vilanova le hubiera apetecido más el dedo de Mourinho por el ano o el que dirigía la pocilga de Defensa Central.

P.D. Mención aparte merece la utilización de Punto Pelota de un niño en la noche de ayer para perpetrar la infamia que cada noche llevan a cabo. Y repugnancia da que los más mezquinos del reino alienten al crío a que eche sapos y culebras por su boca. Pedrerol sigue, imparable y en competencia con Mercedes Milá, su particual descenso a las cloacas del periodismo. La Ratomaquia que llaman en el programa de Julia Otero.