domingo, mayo 06, 2012

CUATRO AÑOS DESPUÉS.


El 30 de Septiembre de 2008 fue caluroso y el sol veraniego apuraba sus últimos latigazos. Los días todavía eran largos y por aquellos entonces uno vivía el fútbol desde un punto más alejado, acaso resignado, debido al pasado reciente que decía que hacía cuatro meses el Barça había tenido que ofrecerle, deportivamente, el pasillo al Real Madrid como manda la tradición y las buenas prácticas del juego limpio.

Aquel día uno asistía con ilusiones renovadas a ver la puesta de largo del Barça en el feudo del Numancia, el estadio de Los Pajaritos, y esperaba ver un buen comienzo de los azulgrana.  La cosa, además, pintaba bien ya que los culés realizaron una buena pretemporada y habían conseguido la clasificación para la Champions League tras un más que decoroso partido de fase previa ante el Wisla Cracovia que se saldó con un alentador 4-0. Pero la tarde salió cruz.

A los 12 minutos el Numancia asestaba el primer y definitivo golpe del choque que mandaba al Barça a la lona. Fue un partido en el que los culés se afanaron en remontar el marcador adverso. Lo intentaron de todas las maneras posibles, siempre dentro de su estilo, pero la falta de puntería, la suerte o lo que fuera no quisieron que el Barça se llevara nada de Soria. El Barça de Pep perdía su primer partido de liga a la primera. La temporada 2007-2008 tenía una secuela en la jornada 1 de la siquiente temporada.

El caso es que aquel partido dejó un poso agridulce. Era evidente que el Barça tenía algo, pero perdía como recientemente. Era evidente que el equipo manejó el partido, pero los contratiempos le acuciaban. Era evidente que no merecía perder, pero perdió. Lo dicho más arriba: resignación.

En la jornada siguiente, entre el ruido de sables que se escuchaban por la irresponsabilidad de haberle dado los mandos de la nave azulgrana a un ex entrenador de 3ª División, el equipo redobló la apuesta de la renovación con un imberbe Sergio Busquets en el campo. Más leña al fuego de un equipo que provocaba a la par sentimientos de expectación y miedo por el buen juego y el mal resultado reciente en tierras castellano leonesas respectivamente. Aquel partido, en casa, fue otro salto con triple tirabuzón para pegarse el golpe final. Empate a un gol en un encuentro en el que el Barça embistió pero sólo pudo cazar un gol que empataba, finalmente, otro del rival conseguido con algo de fortuna tras un rechace. El panorama de entonces era totalmente desolador. Las críticas arreciaron y pusieron en la picota a Pep Guardiola en lo que ya se deslizaba como la irresponsabilidad del siglo por haberle otorgado el timón del transatlántico azulgrana.

El resto de la historia está editado en DVDs, BluRay y demás formatos. El Barça explosionó en Gijón y los títulos fueron cayendo con una regularidad jamás vista. Tanto que en un año se ganó todo lo ganable. Aplastaría rivales y reventaría records con su particular y genuino guante de seda. El Barça de Pep pasaría a cuchillo a todos y cada unos de los fantasmas de sus más de 100 años de historia menos a uno.

El que cayó anoche cuando los culés despedimos a nuestro mayor mito como se merece.

En nuestras manos está el que su legado se perpetúe en el tiempo.

Al menos hasta que vuelva.

GRACIES PEP.