jueves, septiembre 06, 2012

HAY QUE VERLOS EN LA DERROTA.

" Los Clásicos son una bendición. La amistad de Casillas y Xavi los enaltecen y el propio Mourinho lo ve así. Ha estallado la paz. Felicitémonos ".



Lo anterior son las palabras de Alfredo Relaño en su artículo de opinión diario de As. En el artículo de  marras el director del periódico de Prisa se felicita en la creencia, acertada o no, de que la paz ha llegado al litigio que hasta no hace mucho protagonizaban Barça y Real Madrid.

Son días, más o menos, de vino y rosas en el nacionalmadridismo. Su equipo ha desbancado al Barça en el campeonato de liga y en otro torneo menor, como es la Supercopa, también fue capaz de ganarle al equipo culé. Así que felicitémonos, que diría Relaño.

Sin embargo el señor de la barba comete un error de bulto a la hora de analizar la situación. Y lo comete porque se olvida en su disección de la situación de quién es, actualmente, el que se lleva los títulos. Siendo malpensados uno podría llegar a la conclusión de que la paz sólo llega con la victorias merengues.

Eran muchos, en cambio, los que hablaban de ver al Barça victorioso reciente en la derrota. Eran muchos los que en sesudos análisis querían ver el pronto de perdedor del equipo culé y ver cómo encajaban las derrotas. Eran muchos los que se jactaban diciendo que en la victoria todo eran buenismos y que cuando llegaran las vacas flacas todos nos situaríamos a la misma altura. Pues bien, el momento ha llegado y, como dice Relaño, "ha estallado la paz".

Porque contrasta bastante el ver al Barça recibir la Supercopa por parte del Madrid cuando hacía menos de un año hubo estampida hacia el vestuario por parte del Real Madrid. Contrasta también el ver que el Barça, cuando acaba con 10, no recurre de forma sibilina a este argumento, tenga razón o no, como comodín que todo lo explica. Contrasta mucho ver que cuando el Barça va perdiendo no recurre a las agresiones de rivales ni cae en ningún tipo de enajenación mental.

Sí señores, lo que se está poniendo de relieve es la falsedad, siendo crueles, de ese himno que dice que "cuando pierden dan la mano". Se está poniendo de relieve que, efectivamente, en la derrota el Barça sigue agarrado a su libreto de comportamiento y muestra un saber estar acorde a lo que había demostrado no hace mucho.

Mencionábamos cierto himno anteriormente intentando hacer ver lo falaz de alguna de sus estrofas. Porque el madridismo tiene razón, en parte, en que hay que ver al equipo rival en las derrotas. Así, siendo realistas, nos daremos cuenta de que si uno lee la historia en clave madridista, cuesta horrores ver algún título culé de la era Cruyff y posterior a ésta en el que no haya habido algún contubernio anti Real Madrid.

Las ligas de Tenerife están manchadas por el arbitraje de García de Loza y Gracia Redondo. La liga del penalti de Djukic también, pues el Barça siempre jugaba los sábados y el Depor recibía la presión los domingos (se omite que el Barça estaba jugando la Copa de Europa). Las ligas de Rijkaard ya tienen la mancha del Villarato, y así hasta ahora, donde el Villarato sigue latente y los 5 puntos de ventaja que el Barça le lleva al Madrid están generados por el mamoneo arbitral de siempre.

De las copas de Europa, qué decir. Eusebio se tiró en la falta de la primera o retuvo el balón entre sus piernas y en la segunda se ganó contra 10 (asco da la omisión interesada del análisis de la jugada de la expulsión de Lehman) y Etoó anotó en fuera de juego. En la tercera sucedió lo de Stanford Bridge y en la cuarta sucedió lo de Pepe o el gol (o jugada anterior) anulado a Higuaín.

Sí, ha estallado la paz. Pero resulta que sólo existe paz cuando las victorias tienen color merengue y jamás color culé.

Leyes del embudo como éstas dan arcadas y retratan a las claras la supuesta superioridad moral de la prensa nacionalmadridista.

¿ Cuánto durará la paz ?. En las victorias del Barça están las respuestas... .