martes, febrero 26, 2013

PUES NO, ALFREDO. PUES NO.

Desayunamos esta mañana con un artículo de Alfredo Relaño en el que su contenido está a medias entre la manipulación y la mentira. O entraría en los dos lugares si se pudiera estar en dos sitios a la vez. Relaño, que no es la primera vez que lo hace, interpone entre su pretendida objetividad expositiva y la verdad una lente de color blanco que no empaña.

Dice Relaño, con una manipulación y sectarismo asquerosamente nauseabundos, que el partido al que ha hecho referencia recientemente Jordi Roura (final copa del rey de 2011) fue " Una gran final, en suma, de la que el Barça se fue relativamente conforme, todo lo conforme que se puede ir el que pierde ".

Que el madridismo, lobotomizado por el personaje más nocivo que ha pasado por la historia del fútbol, ha perdido en muchos casos el oremus es un hecho. Pero el admitir que el resto de equipos y aficiones, entre ellas la culé, asuman ciertas doctrinas entra dentro de la manipulación.

La afición culé, Alfredo, recuerda aquel partido como un aquelarre en el que, tal y como dice Jordi Roura, al Madrid se le consintió todo gracias al caldo de cultivo que panfletos como As cultivaron relativizando y minimizando cualquier astracanada que, visto lo visto, y ejecutadas (del verbo ejecutar) por jugadores culés, eran ajusticiadas como juego sucio o violento.

Que la varas de medir difieren, mucho además, lo demuestra el hecho de que quizá la única acción dura en la que el Barça ha caído en estos años, Busquets sobre Xabi Alonso, sirve como contrapeso en el universo paralelo que el nacionalmadridismo ha creado para con el espeluznante catálogo de patadas, agresiones, intentos de lesionar a un rival y coces varias que ha tenido a bien emplear el Real Madrid en el pasado reciente.

Porque lo que más me asombra del ecosistema actual Barça-Madrid es que ya por el ambiente pulula un aroma a permisividad para con los blancos que repugna. A día de hoy ya se asume como normal que a Messi lo cosan a patadas y, además, si alguien lo denuncia los agraviados sean los agresores. A día de hoy ya se asume como normal que el Madrid bordeará el reglamento sin especificar desde qué lado y de que traspasará la linea de éste cuando lo considere oportuno.

Dice Relaño que el Barça se fue relativamente conforme con los sucesos de 2011. Pero se equivoca. El Barça en 2011 lo único que hizo fue ser deportivo, dar la mano cuando se pierde y aplaudir al campeón.

Deferencia recíproca que todavía se está esperando del equipo del régimen nacionalmadridista.

VEAN EN LO QUE CONSISTIÓ LA FINAL DE COPA.

5 comentarios:

Santiago Rayo dijo...

Por cierto, es curioso ver los comentarios que le dedican a Diego Torres en sus artículos sobre el Real Madrid en El País. Lo ponen a caldo la mayoría por decir cosas que, pasado el tiempo, siempre se cumplen.

Gerard dijo...

Grande una vez más, Santote. Expones lo que pensamos los culés con uso de razón. Lo de esa final de Copa fue un auténtico dispárate. No quiero ni imaginarme si hubiera sido al contrario...

Alejandro dijo...

Espero que tengas mucha repercusión con tu comentario. Cuando leí el editorial del Rebaño, me entraron náuseas. Y, claro, no se pueden poner allí comentarios para ponerle en su sitio. En TV3 han dado un pequeño resumen visual de los "mejores momentos" de Undiano Mallenco y era para pedir que lo excomulgaran.

Gerard dijo...

Algo pasa a nuestro Barça.

Gian Carlos dijo...

Relaño: "El Clásico más equívoco acabó de la forma más equívoca, con el Barça protestando un penalti que le hubiera dado un empate inmerecido."

¡Que tal! si para merecimientos estamos, alguien por ahí no merece ser director de un diario español