martes, marzo 12, 2013

LO HIZO ANTES, DURANTE Y DESPUÉS.

Cuenta la leyenda que el Real Madrid tiene un poderío descomunal en esto de levantar eliminatorias que, por cosas del fútbol, en la ida se pusieron bastante feas. Miedo escénico (Valdano), espíritu de Juanito... . A este tipo de remontadas se le ha dotado de todo tipo de misticismo y, también, de alguna parafernalia en la que el Fair Play se deja de lado en pos de la legitimación de la testiculina y el ganar como sea.

Así, se ha construido una historia alrededor del equipo merengue de cuasi infalibilidad y se ha integrado en el ADN blanco la propiedad remontadora. Y se ha hecho de tal manera que parece que estas hazañas sólo las ha logrado hacer el Real Madrid o, como poco, es el conjunto blanco el que las ha llevado a cabo en mayor número de ocasiones.

El caso es que uno, desde que tiene uso de razón (tengo 30 años), no ha podido contemplar ni una. Sí he contemplado cómo el Madrid levantaba resultados adversos pero remontables en la vuelta, pero nada fuera de lo común. Nada como aquellas eliminatorias de los 80.

Y sin embargo es curioso constatar cómo el Barça, antes de los 80 (en los 70) ya tenía dos remontadas de relumbrón. Concretamente contra el Anderlecht y contra el Ipswich Town, en las que pudo levantar sendos 3-0 de la ida. En esta década, el Real Madrid remontaría dos veces, concretamente ante el Derby County un 4-1 (5-1 en la vuelta) y ante el Celtic de Glasgow un 2-0 (3-0 en la vuelta).

En la década de los 80, epicentro de la leyenda blanca, el Barça tuvo una sonada remontada en Copa de Europa ante el Goteborg al conseguir levantar un 3-0 en contra en la lida. En esta época el Real Madrid levantaría un 3-0 al Anderlecht belga (en la vuelta 6-1), un 2-0 al Inter (3-0 en la vuelta, ¿ levantar un 2-0 es remontada cuando ganando tú por un resultado que no se considera goleada empatas la eliminatoría ?), un 5-1 al Borussia Mönchengladbach (4-0 en la vuelta), y un 3-1 al Inter de nuevo (5-1 en la vuelta tras prórroga, sólo era necesario un 2-0 en el partido).

En los 90 no hay remontadas blancas conocidas, sino más bien debacles, éstas en liga (para los cofrades del Clavo Ardiendo), en las que el Barça les arrebataba la liga. El Barça, por contra, fue capaz de levantar una eliminatoria. Fue contra el Dinamo de Kiev y los resultado fueron 3-1 en la ida y 4-1 en la vuelta. En esta década, además, el Barça tuvo una sonada remontada en único partido en la Copa del Rey, concretamente ante el Atlético de Madrid, en el que fue capaz de levantar un 3-0 para acabar ganando por 5-4.

En el siglo XXI el Barça tambien protagonizó una remontada. Fue ante el Chelsea, equipo con el que perdió en la Ida por 3-1 y remontó en la vuelta por 5-1 tras prórroga (idéntico marcador al cosechado por el Madrid en su segunda remontada ante el Inter).

Sin embargo el escarnio mayor del Real Madrid en este tipo de remontadas ha venido durante la última década en la que se ha invocado a Juanito (ex jugador blanco protagonista de los partidos de los 80) de forma casi anual o, a veces, en dos ocasiones por año. Especial mención merece una eliminatoria contra el Zaragoza en la que el Madrid cayó finalmente pero en el  imaginario colectivo parece pulular la idea de que realmente consiguió seguir adelante.

Ya en la segunda década del siglo XXI, el Real Madrid invocó a todos sus chamanes, glorias pasadas, espíritus varios y demás farándula para remontarle una eliminatoria al Alcorcón. Sí, el Alcorcón, el de Segunda División.

Haciendo recuento de las remontadas europeas, resulta que el Real Madrid tiene acumuladas 5 remontadas y el Barça, qué cosas, otras 5. Eso sí,  luego uno tiene que desayunar con que el Barça no tiene instalado el gen de las remontadas y que lo suyo es menos visceral y más programado, frío o calculado.

lunes, marzo 04, 2013

Miremos más cerca, Alfredo.

Alfredo Relaño escribe hoy un artículo en el que malamente consigue esconder la contrariedad que para él supone que el Atlético no consiguiera ganar ayer en Málaga y ponerse a 9 puntos del Barça en el campeonato de liga. En unas elucubraciones que dejan en paños menores cualquier oración religiosa al ser superior que proceda, Relaño se ha cubierto de gloria y, sobre todo, ha elaborado un decorado de cartón piedra que, al menos, deja las cosas como él prefiere verlas y, sobre todo, su parroquia también.

Pero vayamos por partes. Decía Relaño ayer que el penalti que pedía el Barça de Ramos sobre Adriano y que no se señaló constituía un "pequeño escondite" para el equipo culé por lo que había pasado realmente en el partido. No valoraré en exceso el penalti, que para mí sí que fue, ni tampoco valoraré la justicia del resultado final más allá de decir que la derrota culé tampoco supuso una injusticia manifiesta. Ahora bien, la cosa tiene su miga.

Aún los culés tenemos que soportar que del día del 5-0 hubo una jugada que pudo cambiar el devenir del partido. La jugada de marras es un supuesto penalti (mucho más supuesto que el de Adriano) de Valdés sobre Cristiano Ronaldo. Los paladines de la objetividad pretenden hacernos ver que el penalti sobre Adriano constituía un ridículo escondite pero no le han dolido prendas el admitir y berrear a los cuatro vientos que el día en el que a su equipo se le aniquila del terreno de juego y se le endosa un bochornoso 5-0 hubo una jugada que condicionó todo el partido. Gran escondite fue aquel.

En otro orden de cosas, decíamos que Alfredo Relaño ha consituido hoy un decorado tremendamente ficticio a la vez que se hacía cruces por la no victoria del Atlético ayer. En esencia, que diría él, presenta un panorama totalmente desolador para el Barça que no puede llevar más que a la desintegración del equipo, club y conversión de los culés a fes más saludables. Sin ánimo de ser exhaustivos, habría que precisar varios extremos.

El primero es que el Barça lleva ya un lustro (si no más) pasando un bache en esta fase de la temporada. Desde el año I de Pep los culés han sufrido un bajón de juego, más bien físico, que le ha llevado a tener resultados malos. La peculiaridad de este año con otros es que los equipos rivales han sido de mayor entidad o, como poco, han tenido la capacidad de penalizar en exceso (Milan) el bajo momento de forma del Barça. Curiosamente, uno de los rivales del Barça en esta época, el Real Madrid, presenta un balance muy diferente en estas fases de la temporada y es aquí donde presenta un pico de forma evidente.

Tras esto habría que dar otros datos, como por ejemplo que el Barça jugará los dos siguientes partidos en casa ante Deportivo de la Coruña y Rayo Vallecano. Luego, hasta la jornada 35 en la que jugará en el Calderón, visita Vigo, recibe al Mallorca, viaja a Zaragoza, recibe al Levante, va a Bilbao y juega en casa ante el Betis. Tras el duelo del Manzanares se recibe al Valladolid, se visitá Cornellá y se termina la liga en casa ante el Málaga. Valencia, Sevilla, Anoeta y Bernabéu quedan ya tachados del calendario. Todo esto, decíamos, en un supuesto sprint que arranca con el Barça a 11 y 13 puntos de sus perseguidores.

Y sin embargo, como dicen por ahí, el fútbol es un estado de ánimo. Y Relaño, quizá dejándose llevar por éste ha pintado una realidad catastrófica para el Barça y de color de rosas para el Real Madrid que puede difuminarse de un simple plumazo. Concretamente mañana. En un campo con solera como Old Trafford y ante un buen equipo como el Manchester United.

Si esto sucede, y no hay que mirar tan a largo plazo como para lo que se ha hecho para afear el horizonte culé, será el momento de comenzar a elaborar otro decorado de cartón piedra.

El del tremendo valor de la Copa de su majestad el Rey.

Ése. Ése será el título.

P.D. Ante la disyuntiva que le planteé a un amigo madridista de qué pasaría con tanta euforia si el Madrid caía en Manchester, éste me contestó que la copa, en caso de victoria blanca, sería un buen colofón ya que para ganarla hubo que ganar al "todopoderoso" Barça. El vacío que se produjo en su mente cuando le dije que el año pasado hubo un equipo que ganó este título eliminando al "Madrid de los records" todavía perdura.